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DIEGO SABIOTE, MANANTIAL INAGOTABLE DE BONDAD
EL PI DE COSTA I LLOBERA Tanto el título como el contenido de esta obra (la última publicada) del egregio poeta Diego Sabiote es un canto a los recuerdos que atesora el poeta sobre las etapas de su infancia, adolescencia y primer tercio de su juventud allá en su pueblo natal, Macael (Almería). Es un canto a la memoria del célebre poeta mallorquín Miquel Costa i Llobera (Pollença, 1854-Palma de Mallorca, 1922), autor del emblemático poema "El Pi de Fomentor", símbolo de la lengua catalana. Y es un canto de gratitud suma al pueblo balear, el mismo que lo acogió (1975) y continúa, a través de los años, amándolo, tratándolo y loándolo como a uno de sus hijos más queridos y predilectos y carismáticos. ¿Por qué "Pi" (pino)? Tanto para Costa i Llobera como para Diego Sabiote “el pino” es el árbol que mejor simboliza, buscando siempre las alturas, el carácter mallorquín; los nobles y arraigados sentimientos de esta sociedad; la vida digna, con sentido; la apertura del hombre hacia la trascendencia; la belleza natural, célica, de estas islas; la luz fraterna y solidaria, cálida y protectora... que engendra, en sus entrañas, el pueblo mallorquín para iluminar y arropar a sus propios hijos y a cualquier ser humano de buena voluntad; el mar Mediterráneo… He leído y releído, en profundidad, este libro y puedo asegurar que rebosa humanidad y amor al ser humano, a la vida, a la naturaleza…; sensaciones y emociones que producen, en el lector, unos efectos psicológicos reveladores; belleza de altas vibraciones, producto de la fortuna humana y espiritual del poeta almeriense; ritmo y musicalidad puntuales, sublimes, con un componente estético, que atrae, que nos hace reaccionar hacia la autenticidad de estructuras y elementos vitales para el hombre de cualquier época, y con una potencia evolutiva imprevisible, referentes internos de cada poema que satisface plenamente al lector más exigente. En “El Pi de Costa i Llobera. Llum i ofrena” nos encontramos con un lenguaje vivo, desnudo, luminoso; con un lenguaje provisto de un léxico de una riqueza asombrosa y, al mismo tiempo, cuidado con pulcritud y delicadeza máximas, con el que el poeta da forma a sus creaciones, expresando, con minuciosidad y precisión, evocaciones y conceptos, reflexiones e imágenes… de naturaleza eminentemente introspectiva, lo cual le permite concebir poemas ciertamente conmovedores, mágicos; con un lenguaje dotado con unas explotaciones sintácticas y estilísticas perfectamente cultivadas; en definitiva, con un lenguaje todo eficiencia, solidez y expresividad. De lo expuesto anteriormente se deduce que al penetrar el lector hasta las raíces más profundas de los poemas contenidos en este libro, se encontrará con una amplísima serie de legados y comunicados que nunca más olvidará, porque todos ellos brotan serena y vivificantemente de esa esencia humana y universal, filosófica y teológica… que posee el poeta, que ilumina su alma y la de los demás viajeros de hoy y del futuro. Luz sorprendente, sentimiento de vida que trasciende directamente, desde la transparencia sin ambigüedades, hasta más allá de la palabra, del lenguaje, del último horizonte terrenal. La feracidad lírica del poeta almeriense se manifiesta en un poder inusual de creación, tan trascendental y enigmático como impoluto y equilibrado, que proporciona al propio autor la libertad de mostrar poéticamente sin celajes, ni lastres, ni tópicos…la vida tal y como es. Por ello su poética no admite sofisticaciones inútiles, viscosas, ni esa seudorretórica, muy al uso hoy en día, que desentona, por su asfixiante densidad, siempre superflua e ineficaz, ni el tejido epopéyico o cabalístico impropio de la estrategia inquebrantable, armónica, que el autor marca en esta obra y en las que le precedieron. En el magistral exordio de Gabriel Janer Manila, President de l´Institut d´Estudis Baleàrics, el ilustre escritor nos dice, entre otras consideraciones: “Però per a Diego Sabiote la vida no és una pació inútil. Cada matí vol obrir els ulls i observar les coses amb la mirada nova: I mirar, mirar com si fos / la primera mirada, / i refusar les mirades / que de tant de mirar / no miren res. // Mirar innocentment. Faig referència al poema Començar, marcat profundament per Francesc d`Assís, per l´amor a la natura: al germà sol, a la germana lluna, al germà estel, al germà grill… Hi ha una voluntad ferma de tornar a la infantesa, de deixar-se xopar per l´aigua d´aquell temps innocent. Les roses de la infantesa somnien que seran poemas. I les ones del cap de la mare esdevenen blanques. ...Beu el cel blau / de la primavera..., com si et beguessis les roses de la vida, lluny de l´asfalt, per les corbes que tracen les oronelles en el seu vol lliure. Hi ha també un mar capriciós i enigmàtic: el Mediterrani, devant el qual el poeta s´entusiasma i s´extasia. L´escolta, el mar, i sent una veu -és la veu de les ones- que retorna el poema. I els paisatges de la Serra immensa, que l´illa defensa de la tramuntana. I el mite de Lluc: el paradís, l´úter maternal, entre valls. No sé si puc atrevir-me a veure en els poemes dedicats Ciutat i a la badia de Palma un rastre de la poesia de Bartomeu Rosselló-Pòrcel: el mar de la badia, els colors de novembre, els capvespres sobre el mar. I l´amor de maig. I els matins clars. I els colors de la sensualitat. I l´illa de Menoría: barca de pedra. El paradís, metàfora de pedra; filla del sol i el vent, l´illa. Les papallones moren després d´haver sentit la música de Chopin. (…) Els versos de Diego Sabiote, en ser versionats en la llengua de Ramon Llull i de Costa adquireixen aquella llum de pedra que exhalen les illes”. ("Pero, para Diego Sabiote, la vida no es una pasión inútil. Cada mañana quiere abrir los ojos y observar las cosas con la mirada nueva: “Y mirar, mirar como si fuera/ la primera mirada/ y rechazar las miradas/ que de tanto mirar/ no miran nada”. Mirar inocentemente. Hago referencia al poema Comenzar, marcado profundamente por Francisco de Asís, por el amor a la naturaleza: al hermano sol, a la hermana luna, a la hermana estrella, al hermano grillo... Hay una voluntad firme de volver a la infancia, de dejarse empapar por el agua de aquel tiempo inocente. Las rosas de la infancia sueñan que serán poemas. Y las olas de la cabeza de la madre se vuelven blancas. “...Bebe el cielo azul de la primavera...”, como si te bebieras las rosas de la vida, lejos del asfalto, por las curvas que traen las golondrinas en su libre vuelo. Hay también un mar caprichoso y enigmático: el Mediterráneo, delante del cual el poeta se entusiasma y extasía. Lo escucha el mar y oye una voz –es la voz de las olas- que retorna el poema. Y los paisajes de la Sierra inmensa, que a la isla defiende de la tramontana. Y el mito de Lluc: el paraíso, el útero materno entre valles. No sé si puedo atreverme a ver en los poemas dedicados a la Ciudad y a la bahía de Palma un rastro de la poesía de Bartolomé Rosselló-Porcel: el mar de la bahía, los colores de noviembre, los atardeceres sobre el mar. Y el amor de mayo. Y las mañanas claras. Y los colores de la sensualidad. Y la isla de Menorca: “barca de piedra”. El paraíso, metáfora de piedra; hija del sol y el viento, la isla. Las mariposas mueren después de haber oído la música de Chopin (...). Los versos de Diego Sabiote, al ser versionados en la lengua de Ramon Llull y de Costa, adquieren aquella luz de piedra que exhalan las islas”). Dos poemas nos introducen en el corpus libri. En el segundo de ellos, brevísimo, Diego Sabiote nos expresa, con una claridad meridiana, dónde se halla el manantial que le aporta al ser humano lo necesario para vivir una vida digna, con luz propia. “Hizo la prueba. / Viajó al fondo de su alma. / Vio nacer un río”.// (Del poema “La prueba”, p. 12). El autor divide su obra, formada por 121 poemas, en 5 partes: I. Ocells migratoris (Aves migratorias). II. Blau de mar (Azul de mar). III. Estels en el silenci de la nit (Estrellas en el silencio de la noche). IV. El cru hivern (El crudo invierno). V. El Cant Redemptor (El Canto Redentor). En “Aves migratorias” el poeta introduce al lector en el entorno biográfico de aquellos años vividos en su pueblo natal. “Madre, / toda las espumas de las olas / en tu cabeza, / tu árbol no tiene más leña, / y con razón te quejas / que ya no sale la luna / a pasear sobre las tejas”.// (Del poema “Las espumas de las olas en tu cabeza -Decrepitud-”, dedicado a su madre, p. 32). En la segunda parte, el autor refiere su encuentro con el pueblo balear, con la belleza imperturbable y hechicera y atrayente de las islas…, ¡con el mar! Ese Mediterráneo que cada día ama más, que le fascina hasta lo indescriptible, que siente los cantos de su oleaje en su alma, en su sangre. “Atardecer en la bahía, / luminosos colores / entre las nubes, la montaña y el mar… / (…) Colores y pensamientos / de Noviembre y de la tarde, / preguntas sobre la mar”.// (Del poema “Atardecer en la bahía”, p. 64). Cuando el lector se sumerge en “Estrellas en el silencio de la noche” se encuentra con una simbiosis entre el inagotable caudal lírico del poeta almeriense y distintas y variadas versiones de la belleza natural que le rodea y la de ciertos artistas ( Frederic Chopin, G.A. Bécquer, Hans Gerog Gadamer) o personajes legendarios (Dulcinea, Savitri, diosa hindú del amor) que engendraban y exhalaban al mundo su belleza interna, captada ésta por el autor desde su bondad y sensibilidad y capacidad poética innatas. “A golpe de campana / sometía su vida y su tiempo. / Nunca se paró a pensar / que la voz de la campana / es nota de música / que hay que interpretar”.// (Del poema “Para Gadamer: Nota de música a interpretar”, p. 122). Diversos y distintos problemas propios de la vida; la dureza de ésta que se ceba en un sinnúmero de seres humanos; la oscuridad que envuelve cada paso, cada pensamiento, cada palabra… de la existencia de un amplísimo sector de la humanidad; la actitud inhumana de determinadas colectividades de individuos… es la base sobre la que se levantan los poemas de “El crudo invierno”. “Holocausto sin galerías, / sin cámaras de gas, / a plena luz del día, / con la protección que da el desierto. // (…) Nunca la muerte brilló / tan desnuda / sobre los negros cuerpos.// Sudán”.// (Del poema “Holocausto a plena luz”, p. 184). Finaliza el libro con “El Canto Redentor”. En esta última trayectoria, Diego Sabiote ofrece al lector una serie de vías o alternativas para enfocar y solventar esas vastas y difíciles cuestiones de suma importancia que afectan directa o indirectamente al hombre de hoy y, posiblemente, al de mañana, si no se remedian antes. Además, en esta parte de la obra el poeta expone, desde su bondad sin fronteras, sus propios pensamientos y reflexiones y conceptuaciones… sobre la tradición religiosa, partiendo de textos, mensajes, connotaciones… de la verdad revelada por Dios. “Lo sagrado tiene un rostro, / un nombre y una voz, / la voz de Dios, la voz / del eterno cielo / que se hizo carne / para ganarse la cercanía de los hombres”.// (Del poema “La otra voz”, pp. 268-271). Diego Sabiote Navarro (Macael, Almería, 1944). Desde los 10 a los 19 años trabajó en las canteras de mármol de su pueblo natal. Es Doctor en Filosofía por la Universidad Civil y la Universidad Pontificia de Salamanca y, por esta última, licenciado en Teología. Desde 1975 reside en Mallorca, de cuya Universidad es Profesor Titular de Filosofía. Ha publicado diversos libros en prosa y estudios sobre Filosofía y Teología. Como poeta ha publicado los siguientes libros: “Hoy busco mi procedencia”, Almería, 1992; “El libre vuelo”, Salamanca, 1994, 2.ª Ed.; “La otra voz”, Palma de Mallorca, 1995, 3.ª Ed.; “La canción de las orillas”, Palma de Mallorca, 1997; “La visita de Savitri”, Palma de Mallorca, 2000; “La Palabra del Alba”, Almería, 2000; “Los hijos de ningún tiempo”, Palma de Mallorca, 2001; “Palabras de bendición”, Palma de Mallorca, 2004; “La liturgia de los pájaros”, Almería, 2004; “La hora de la brisa”, Palma de Mallorca, 2004; “Con luz propia” (con la colaboración de Francisco Díaz de Castro), Búger-Mallorca, 2005; “Testamento de Chopin”, Granada, 2005; “Domingo de la vida”, Almería, 2005. En prensa tiene dos libros: “El aroma de Bécquer” y “Dulcinea”. “El Pi de Costa i Llobera. Llum i ofrena” es un poemario sublime y sorprendente y luminoso, que bien merece ser leído por cualquier persona en especial por los amantes de la poesía enriquecedora siempre de nuestro mundo interior. |
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