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DESDE EL NÚCLEO DE LA VIDA
CUBANEANDO EN CIEN
SONETILLOS La originalidad del presente libro del egregio poeta cubano, residente en Miami, Florida (EE UU), Francisco Henríquez, está presente hasta más allá de esta obra poética. Digo esto, porque los 102 sonetillos que componen el poemario “fueron escritos, corregidos y puestos en imprenta, manifiesta el propio autor, en un periodo de 35 días: junio 19 a julio 24, 2006”. Además, porque el dominio del lenguaje y de la forma y la calidad suma de su contenido se manifiestan desde la primera a la última página. Por ello, considero esta creación lírica todo un record calidad poética-tiempo en el mundo de la literatura de todas las épocas. El sonetillo es un soneto de versos cortos, en especial, octosílabos; resulta de la transposición del soneto a la poesía octosílaba (octavilla, copla real o falsa décima, décima o espinela, poemas estróficos –villancico, letrilla, zéjel y glosas de arte menor- y los romances, tanto los monoestróficos como los poliestróficos). Los primeros sonetillos que vieron la luz se encuentran en el “Libro de Entretenimiento de la Pícara Justina”, publicado en Medina del Campo (1605), pero escrita en 1582; dos de ellos muestran el esquema clásico de las rimas, el otro tiene rimas alternas. Se creyó que la “Picara Justina”, como es conocida, fue escrita por el médico toledano, Francisco López de Úbeda, aunque anteriormente se le atribuyó su autoría a Fray Andrés Pérez, dominico leonés. Para ciertos estudiosos el nombre de Francisco López de Úbeda fue un seudónimo utilizado por Fray Andrés Pérez, dadas las características de la obra. Sin embargo, gracias a un documento encontrado en el Archivo Histórico Provincial de Valladolid, la autoría de la “Pícara Justina” corresponde al dominico vallisoletano Fray Baltasar Navarrete (1560-1640), catedrático de Teología en la Universidad de Valladolid. Por otra lado, la fábula LXII del poeta tinerfeño Tomás de Iriarte (1750-1791) es un sonetillo con estrambote. Sólo en el Modernismo es algo más frecuente, después de que el nicaragüense Rubén Darío (1867-1916) lo usó una vez en el “Canto épico” (1887) y dos veces en “Prosas Profanas” (1896). Asimismo, aparece esporádicamente en el poeta mexicano Amado Nervo (1870-1919), en los españoles Manuel Machado (1874-1847), Francisco Villaespesa (1877-1936), Enrique Díez-Canedo (1879-1944) y otros. El soneto eneasílabo se considera como una variante del sonetillo. A este tipo de sonetillo lo encontramos circunstancialmente en los poetas José Asunción Silva (Colombia, 1865-1896), Ramón María del Valle-Inclán (España, 1866-1936), Manuel Machado, ya mencionado, y Gabriela Mistral (Chile, 1889-1957). Su origen se debe, por un lado, a la moda de cultivar el soneto en diferentes clases de versos y, por otro, a la extraordinaria estimación del eneasílabo en el Modernismo. Un singular soneto de trece versos en “Cantos de vida y esperanza” (1905) de Rubén Darío está escrito en eneasílabos. El soneto pentasílabo “Sonetino” de Amado Nervo y el trisílabo “Verano” de Manuel Machado no son más que alardes métricos. En definitiva, el sonetillo es una composición poética bastante infrecuente en la literatura castellana y en la de los países hispanoparlantes. Después de esta brevísima historia del sonetillo, me afianzo aún más en la singularidad de CUBANENADO EN CIEN SONETILLOS, como única obra literaria-poética desde los orígenes de este tipo de poema poliestrófico - a finales del siglo XVI - hasta nuestros días. En la portada del libro podemos admirar una pintura del poeta Raúl García-Huerta titulada “Venduta de cosas cubanas”. En la contraportada aparecen dos fotografías. La situada en la parte superior fue tomada en Unión de Reyes (Cuba) en el año 1946. En la misma aparecen un conjunto (4) de decimistas improvisadores. Entre ellos está el joven Francisco Henríquez a la edad de 19 años. Junto a él se encuentran sus amigos Carlos Ramírez, Jesús Hernández e Ignacio Morales. De los cuatro sólo viven hoy Francisco y Jesús. La fotografía de la parte inferior nos presenta una vista panorámica de una central azucarera, en Cuba, de épocas pasadas. Raúl García Huerta en el magistral exordio que abre el pórtico de esta obra, entre otras ideas y conceptos, dice: “El poeta, refiriéndose a Francisco Henríquez, nos muestra sus raíces familiares, el ambiente donde crece. Sigue haciendo una exposición tierna, entrañable, de lo que es el campo de Cuba, sus costumbres, sus aperos de labranza, anécdotas, pregones, dichos y expresiones sabrosamente salpicadas de humos y de cubanismos. (…). Cada sonetillo está unido a una referencia de otros poetas de todos los tiempos, relacionando sus versos con los del poeta, al que acompañan”. 64 son los poetas elegidos por Francisco Henríquez. De ellos, 51 son cubanos y en los demás nos encontramos con cuatro poetas españoles-cubanos, un español-cubano-americano, tres mexicanos, un peruano y un colombiano. Los tres sonetillos restantes, hasta completar el número total de 102, están basados en cubanismos y cantes populares de Cuba. Tras el prólogo, aparecen cuatro sonetillos. El primero está dedicado a Eloísa, la esposa del autor; el segundo, a sus excelentes amigos, poetas cubanos insignes, Luis Ángel Casas, por la revisión del libro antes de su publicación, y Raúl García-Huerta, el prologuista, como ya quedó reseñado; el tercero y el cuarto son dos confesiones dirigidas directamente “Al lector”: “Confieso que nunca había / sentido tanta emoción / por una publicación / como ésta de este día”.// (Primera cuarteta del sonetillo I dedicado al lector), p. V. “Confieso que no persigo / de fatuo amor hacer galas, / ni quiero vestir con alas / de presunción lo que digo”.// (Primera cuarteta del sonetillo II también dedicado al lector), p. VI. Los 102 sonetillos, excluidos los 4 ya referidos en el parágrafo anterior, forman un todo impactante, mágico, sorprendente…, un orbe de una riqueza lingüística y poética incuestionables, reflexiva y entusiasta y didáctica, con alternancia de figuras retóricas…, cuyo hilo conductor está formado por la unión de la intensidad estética y estilística, rítmica y real con la complejidad de sentimientos y sensaciones, de emociones y vivencias…, es decir, un único cauce para ese caudal fecundo que es la vida del poeta Antonio Henríquez y la de su entorno cubano por él percibida. En todos los poemas que componen CUBANEANDO EN CIEN SONETILLOS, las dos primeras estrofas son cuartetas. Sin embargo, en determinados poemas, la rima de las dos últimas estrofas (tercerillas) coincide con la del soneto “fecho al itálico modo”: aba-bab. “Flota libre sobre el ala / de luz que le dio Agustín / - teñida de rosa y bala -. // Sol de clavel y jazmín / que la gloria despetala / de la patria en el jardín”. // (Del sonetillo “La bandera cubana”), p. 12. En otros, obviamente hay variaciones con respecto a la rima clásica: aba-cbc, aab-ccb, abc-abc, aba-ccd y aba-cdc. De todas las referidas, la primera de ellas (aba-cbc) es la que predomina significativamente sobre las demás, incluida la clásica. Independientemente de este libro, me consta, porque conozco su obra, que Francisco Henríquez es uno de los mejores sonetistas de la literatura universal. Tal concienciación me la corroboraron grandes poetas de España y de diversos países hispanoamericanos con quienes estoy siempre en contacto. Los amantes de la poesía, tanto los hispanohablantes como aquellos que no lo son, debemos sentirnos orgullosos de Francisco Henríquez, un gran poeta que vive en poesía, y su admirable y paradigmática personalidad deja huella, tanto en el corazón y en la mente del ser humano como en los caminos del mundo. La expresión artística-poética que rezuma CUBANEANDO EN CIEN SONETILLOS ha sabido crear un nuevo espacio literario, que engendra y propaga la integración de temas diversos. La asimilación, pues, de todo cuanto el poeta Henríquez nos transmite, enriquece nuestro acervo espiritual y cultural. Francisco Henríquez nació el 18 de enero de 1928 en el municipio Unión de Reyes (Cuba). Dicho enclave es uno de los veintidós municipios en la provincia de Matanzas. Se encuentra en la zona occidental del centro de la provincia. Su territorio cubre una extensión de 78 kilómetros cuadrados. A este municipio lo limitan los términos municipales de Juan Gualberto Gómez por el norte; Bolondrón por el este y sur; y Alacranes por el sur y oeste. Nuestro poeta vive, desde 1962, en Miami (EE UU). Es un escritor y poeta autodidacta. Ha publicado 6 libros y centenares de Cuadernos Literarios-Poéticos. Le han sido otorgados más de 45 premios nacionales e internacionales. Recibió el “Premio José Vasconcelos”, en el año 2005. Este Premio es en honor a José Vasconcelos Calderón, abogado y político, pensador y escritor mexicano, que nació en Oaxaca en el año 1882 y falleció en la Ciudad de México en 1959. Francisco Henríquez es Fundador de la Revista Literaria CARTA LÍRICA, la cual dirige sabia y magistralmente desde su creación en el año 1996. Hace sólo unos días se falló, precisamente, el XI Certamen Internacional Literario CARTA LÍRICA de Miami (EE UU). |
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