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ALIANZA DEL PENSAMIENTO FILOSÓFICO CON LA FE
EL ROBINSON METAFÍSICO
“El Robinson metafísico” de Buenaventura Pérez Fernández, profesor de Filosofía, fue presentado en la muy Noble y Leal Ciudad de Guadix (Granada) el día 28 de octubre del presente año en el Salón Regio del “Liceo Accitano” ante un público que completaba con creces el aforo de la mencionada estancia. Presidieron el acto Antonio Avilés Fornieles, Alcalde-Presidente del Excmo. Ayuntamiento de Guadix; Antonio Marín Hernández, Concejal Delegado de Cultura de dicho Ayuntamiento; Rafael Ramón Guerrero, catedrático de Filosofía Árabe de la Universidad Complutense de Madrid y prologuista del libro; Manuel Fernández del Riesgo, catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, presentador del libro y de su autor; María de los Ángeles Lázaro Guil, eximia escultora, diseñadora de la portada, tan magnífica como luminosa; y, obviamente, el autor de la obra. La disertación de Rafael Ramón Guerrero, la de Manuel Fernández del Riesgo y la de Buenaventura Pérez Fernández fueron magistrales, sabias, didácticas…, por lo que el público asistente las aplaudió con fruición y entusiasmo. Finalizó el evento con la actuación genial de la Coral Acyda de Guadix.
“El Robinson metafísico” es una monografía sobre el médico y filósofo andalusí Abentofail (forma castellanizada de Ibn Tufayl, o Ibn Tufail, como también fue conocido). Pero... ¿quién fue Ibn Tufayl? Ibn Tufayl nació a finales de la primera década del siglo XII (para ciertos historiadores en 1109 ó 1110) en Wadi-As, hoy Guadix. El vocablo árabe “wadi” significa río o valle de un río. “Esto quiere decir, escribe F. Fernández Segura en la 3.ª edición de la “Nueva Guía de Guadix. Encrucijada de Culturas” (2005), que el topónimo (Wadi-As) es un híbrido de Wadi (río) y As (Acci), que significa río o valle de Acci. En la primera `Crónica General´ ya aparece Guadix como Guadiex y en un diploma de Nájera se registra la forma Guadiexi”.
La vida de Ibn Tufayl, gran erudito de la poesía, matemáticas y astronomía, además de la medicina y la filosofía, transcurrió, durante el siglo XII, entre el Reino de Granada y el Magreb, como reseñaremos más adelante. Este periodo de tiempo, en el cual vivió nuestro filósofo, se caracterizó, en los reinos de taifas, por una gran tolerancia filosófica y una libertad cultural sin precedentes. Posteriormente esa tolerancia y libertad desaparecerían a causa del predominio fundamentalista islámico. De Ibn Tufayl se conserva sólo una obra. Precisamente a ese «relato filosófico» titulado “Hayy ibn Yaqzân”, desconocido de los escolásticos latinos, Ibn Tofayl debe su celebridad. La obra fue traducida a varias lenguas. La primera, una traducción anónima al hebreo sobre la que el filósofo y médico judío-francés, Moisés de Carbona, hizo un “Comentario”, en hebreo también (1349). Tres siglos más tarde, fue traducida al latín (1671) por el arabista inglés Edward Pococke (1648-1727), bajo el título de “Philosophus autodidactus” -“El filósofo autodidacto”-. Tras su traducción al latín, la obra de Ibn Tofayl ejerció una muy notable influencia en Europa, incluso en Asia. Sin embargo, la primera traducción que se hizo al castellano de “El filósofo autodidacto”, con prólogo de Marcelino Menéndez Pelayo, fue obra del arabista Francisco Pons Boigues (1861-1899), publicada, en 1900, en Zaragoza, por lo que el autor no pudo verla impresa. Debido a este “olvido”, el egregio arabista Asín Palacios, manifiesta Buenaventura Pérez en la Introducción de su obra, se lamentaba de este hecho en estos términos: “Reacia ha estado, en verdad, la tierra que fue cuna del autor de `El filósofo autodidacto´ para tributarle el homenaje que Europa entera le viene rindiendo desde el siglo XVII (…). Porque, aunque amarga y humillante, es una verdad que nuestras más legítimas glorias filosóficas nos han sido descubiertas y preconizadas desde el otro lado de la frontera”.
“El filósofo autodidacto” supone, según diversas tesis de filósofos, el antecedente del “Emilio” (1762) de Rousseau y del “Robinson Crusoe” (1719) de Defoe.
Ciertamente el también médico y filósofo zaragozano Avempace (1070-1138) con su obra “Régimen del solitario”, las doctrinas del éxtasis intelectual sostenidas por el filósofo persa Avicena (980-1037) y el sufismo refinado y ortodoxo del también filósofo persa Algacel (1058-1111) influyeron en la vida y en la obra del filósofo guadijeño.
Entre los años 1130 y 1146, Ibn Tufayl ejerció la medicina en Granada, como secretario y médico del gobernador de la ciudad. Debido a la fama que, como médico, alcanzó, sus servicios fueron requeridos por el sultán almohade Abd al Mumin. Desde 1147 fue médico de cámara del sultán. En 1154 es nombrado secretario del hijo del califa y le otorgan el título de gobernador de Ceuta y Tánger. Asimismo, fue médico de cámara del sucesor de Abd al Mumin, Abu Yusuf. El prestigio y las influencias de Ibn Tufayl fueron aumentando de tal forma que en 1169 Abentofail presentó a su discípulo Averroes (1126-1198) al sultán. Tal fue la amistad que cultivaron ambos filósofos, que Ibn Tufail renunció en 1182, quizás por la edad, a su cargo de médico de cámara del sultán, ocupando su puesto Averroes, continuando él hasta su muerte como visir, aunque determinados estudiosos de la vida y obra de Abentofail refieren que también renunció al cargo de visir y a su estancia en el Magreb, viajando al Reino de Granada y recluyéndose un breve periodo de tiempo en su casa de Tíjola (Almería), de donde marcharía, al sentirse enfermo, a Marrakesh. En esta ciudad falleció en 1185. A sus funerales asistió en persona el sultán.
En el magistral Prólogo, escrito por Rafael Ramón Guerrero, Catedrático de Filosofía Árabe en la Universidad Complutense de Madrid, entre otras muchas ideas, conceptos, reflexiones…, podemos leer: “Sobre el autor de esta singular obra, el accitano Ibn Tufayl, y sobre su libro, “El filósofo autodidacto” versa el texto que ha escrito Buenaventura Pérez. Se une así a Agustín Serrano de Haro, quien ya hizo una edición y estudio de la obra de Ibn Tufayl publicada en Guadix en 1926, en los talleres de la imprenta `La Comercial´. La monografía de Buenaventura nos adentra en el personaje, en su circunstancia histórica, en su obra, en su origen y en su influencia. Sin ser un especialista en la filosofía árabe, Buenaventura Pérez ha sabido asimilar cuanto ha leído y mucho de lo que se ha escrito sobre el filósofo de Guadix y ha sabido exponerlo de una manera asequible, de fácil y amena lectura, con el fin de hacerlo llegar a quienes quieran acercarse a Ibn Tufayl con la pretensión fundamental de dar a conocer al hombre y su obra. De Buenaventura Pérez y la obra que tenemos entre manos se puede decir que no sólo acertó en la idea, sino también en su realización. Ha pensado la obra que ha escrito y la ha escrito bien…”. De la creación filosófica-literaria de Ibn Tufail dijo Gottfried Wilhelm von Leibniz (1646-1716), filósofo, matemático, jurista y político alemán, de origen serbio, que “los árabes han tenido filósofos cuyos sentimientos hacia la Divinidad han sido tan elevados que podrían estar entre los más sublimes filósofos cristianos. Esto se puede conocer por el excelente libro sobre `El filósofo autodidacto´ que E. Pococke ha publicado del árabe”.
“El Robinson Metafísico” de Buenaventura Pérez consta de diez capítulos. Al finalizar el décimo, el lector se encuentra con la obra completa de Ibn Tufayl, en sus dos partes: el “Prologo” y “La Historia de Hayy Ibn Yaqzan”.
Los diez capítulos en que el autor divide su obra son: A) “Bosquejo biobibliográfico de Ibn Tufayl”. B) “El Siglo de Ibn Tufayl” (1.- La reforma almohade. 2.- El Islam como religión y el sufismo. 3.- El lugar de Ibn Tufayl en la historia del pensamiento musulmán. C) “El filósofo autodidáctico” (1.- Prólogo: La sabiduría oriental, Diferencia entre la intuición mística y el conocimiento filosófico, Estado de la Filosofía en al-Andalus, Ibn Tufayl y al-Farabí, Ibn Tufayl y Avicena, Ibn Tufayl y Algacel. 2.- Argumento general de “El filósofo autodidacto”. 3.- Historia de Hayy, Absal y Salaman). D) “Ibn Tufayl y la razón natural” (1.- El poder de la razón. 2.- La razón ilustrada). E) “Filosofía y Religión”. F) “Filosofía y Mística”. G) “El pesimismo social de Ibn Tufayl”. H) “El filósofo autodidacto: una utopía pedagógica” (1.- Los grados del conocer. 2.- La doctrina del alma. 3.- Existencia y atributos de Dios. 4.- La unión intuitiva con Dios). I) “Origen de `El filósofo autodidacto´” (1.- Cuento del ídolo y del rey y su hija. 2.- “El filósofo autodidacto” y “El Criticón” de Baltasar Gracián). J) “Repercusión de `El filósofo autodidacto´” (1.- “El teólogo autodidacto” de Ibn al Nafis. 2.- “El filósofo autodidacto” y el “Robinson Crusoe”de Daniel Defoe. 3.- Rousseau y el “estado de la naturaleza”. 4.- “La Vida y sorprendentes aventuras de Don Antonio de Trezzanio”. 5.- “El filósofo autodidacto” y “La tercera palabra” de A. Casona).
Las tres ideas y valores fundamentales de “El filósofo autodidacto”, a juicio de Buenaventura Pérez, son: 1) El contener la expresión de una confianza total y radical en la inteligencia y la razón humana para desarrollarse independientemente de la influencia del medio social. 2) EL apostar por la conciliación de la vía filosófica y la vía religiosa. 3) Siguiendo a algunos prestigiosos arabistas, el resultar ser una original síntesis de filosofía y mística.
Buenaventura Pérez Fernández nació en Alcudia de Guadix (Granada) el 11 de noviembre de 1941.
Es licenciado “cum laude” en Filosofía por la Universidad Pontificia de Salamanca y por la Universidad Complutense de Madrid. En esta última, y bajo la dirección del prestigioso profesor José Todolí Duque, defiende su tesina con el título “Fenomenología del hecho religioso”.
En 1968 inició su carrera docente como profesor de Filosofía en el Instituto de Bachillerato “Padre Poveda” de Guadix, obteniendo posteriormente, por oposición, la plaza de profesor de Filosofía en el Instituto “Padre Suárez” de Granada. Por razones familiares retorna, en 1986, al Instituto “Padre Poveda” de Guadix, donde en 1992 obtiene la cátedra de Filosofía.
Es autor del libro “Nosotros, los mortales”, publicado en el año 1997. Ha publicado en diversas revistas artículos de su especialidad y ha realizado cursos de perfeccionamiento en diversas universidades españolas.
En la actualidad es catedrático de Filosofía, prejubilado, del I.E.S. “Padre Poveda” de Guadix. |
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