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IMAGINERÍA DE RECUERDOS VIVOS
EQUIPAJE
A la presente obra del insigne poeta sevillano, Manuel Mantero, se le otorgó, por méritos propios, el Premio de Poesía de la Crítica Andaluza 2005. Sus versos son y serán siempre el testimonio de un hombre bueno comprometido con el Arte y la Poesía. Mantero vive, desde 1969, en EE UU, aunque viene a nuestro país asiduamente, compartiendo su estancia entre Madrid y su Sevilla natal. Aunque no soy partidario de encasillar a los poetas en determinados conjuntos, configurados por la época en la que nacieron, si he de expresar al respecto que Mantero pertenece, según la historia de la Literatura Española a la “Generación del 50”, llamada también “ La promoción desheredada”. Su obra, manifiesta Vicente Aleixandre, “traza una huella indeleble en la poesía de su época”. Los 100 poemas que contiene “Equipaje” están formando un todo, aunque, evidentemente, el corpus libri sea pluritemático. Dichas creaciones líricas fueron escritas entre 2002 y 2004. Después de sumergirme en las profundidades de estos poemas geniales y luminosos y enriquecedores en suma, deduje que el poeta nos proporciona, en el conjunto de esta obra inigualable, una visión puntualizada de las distintas etapas de su vida, con todo lo que ellas conllevan, y de la época en la que nace y se desarrolla su vocación poética (la segunda mitad del siglo XX - albores del XXI). “Equipaje” es una estación más, ojalá no la última, en ese portentoso recorrido poético que es su obra, tiempo del hombre y de su vida. Por eso, el medio siglo de poesía de Mantero es esencialmente la historia de un hombre noble y de un poeta, ya, clave en la historia de nuestra poesía. Mantero siempre nos enseñó el valor de los libros y la importancia de indagar en el enigma de la existencia humana. Hizo de la limpia poesía una forma de vida: la suya, única e intransferible. Manuel Mantero es un poeta introspectivo y observador nato de todo cuanto le rodea y sucede, ora en su entorno, ora a más o menos distancia del mismo. Los actos de introspección y de extroversión hacen del autor de “Memorias de Deucalión” (Premio Albert Christ-Janer 1982) un poeta eminentemente existencialista y filosófico y vital..., un poeta que se mueve entre la tricotomía “vida-paso del tiempo-muerte”, entre las dicotomías “bien-mal”, “visible-invisible”, “ser-no ser”, “evidencia-incertidumbre”, entre los paralelismos “alma-Dios” (“la subversiva”, como llama a la suya), “naturaleza-hombre”… En todos sus versos, y en otras prosas y trabajos, Manuel Mantero ha probado ya con creces su raza de poeta y su estirpe heredada de la mejor tradición poética hispánica: la de Juan Ramón, los Machado, Fray Luis de León, San Juan de la Cruz y Rubén Darío, sin olvidar a Leopardi, Baudelaire, Rimbaud… En “Equipaje” configura otro acorde más de una sinfonía poética que trasciende su propio momento histórico. En este libro, Manuel Mantero recoge con impecable y personalísimo estilo, el entusiasmo del hombre consciente que camina hacia el fin, pero que lo contempla con el gozo juvenil y la memoria plena. Bajo las aguas de esa diversidad temática, a la que ya hice alusión, están muy presentes las evocaciones del autor sobre su infancia, su familia, el cariño familiar, desde aquella materna Sanlúcar la Mayor, su fantasía e imaginación recién estrenadas, sus sueños y mitos propios de la niñez y de la pubertad, su Sevilla…; los recuerdos de juventud, de su incipiente madurez, de su época actual… Asimismo, determinados poemas exhalan, aún sin saberlo de antemano el lector, la fragancia de las esencias de esos lugares en donde vivió y vive el poeta (España, Italia y EE UU) y de algunos de los tesoros que estos países poseen, tanto naturales como artísticos, sobresaliendo entre estos últimos la pintura y la escultura. El amor a la vida, al ser humano, a la poesía, al lenguaje en general y a la palabra en particular y a las múltiples y variadas formas de jugar con ella durante su actividad creativa (lírica, narrativa, ensayo, crítica literaria, miscelánea…) son algunas de las raíces en las que se fundamenta el libro. En todas ellas hay un dominio exquisito del lenguaje y, por ende, el léxico que usa Mantero es de una exuberancia y de un esplendor que impresiona, que sorprende tanto al lexicólogo más exigente como a los lectores amantes de la poesía. Léxico este con el que el poeta teje una sintaxis perfecta desde su honestidad y erudición literarias, encomiables, en su concreción, obviamente, lírica. Rememoraciones y vivencias, sentimientos y experiencias, sensaciones y emociones, referencias a la mitología y búsqueda de lo ignoto … se suceden o se amalgaman ordenadamente, formando un tejido poético de una textura sublime, de una gran riqueza en pensamientos e ideas, en conceptos y reflexiones…, de una belleza auténtica, asombrosa, por su coherencia y rotundidad, que percibimos en toda su plenitud. En definitiva, la poética de Manuel Mantero es de una luz potente, estelar, que mana de las profundidades de su psique; de un ritmo de marca propia, pleno de armonía, génesis de una musicalidad que nos estremece, que nos deja su impronta indeleble; de grandes aciertos feliz y serenamente confirmados; de un trasfondo pluridimensional, elocuente y ortodoxo, en donde convergen las distintas estaciones de llegada correspondientes a esos viajes valiosos e incontables que el poeta realiza por su orbe íntimo y por aquellos otros, extrínsecos a su ser, de donde todo lo primordial que extrae le sirve de “material” para sus creaciones poéticas. Al mismo tiempo brota de estos tesoros psíquicos una semiótica extremadamente afortunada en calidad humana, en producciones anímicas, en matices…, como constelaciones de luminarias inagotables. Este equipaje de versos es un libro vivo y auténtico para todas las épocas: un álbum de escenas vividas y pensadas, versos sinceros, emocionantes, plenos para estos albores de un nuevo siglo donde ascender a la verdad debería importar más que descender a los infiernos cotidianos. A la luz y al calor de estos versos, “Equipaje” resulta una obra impecable, celebración desde la vejez que es retorno a la juventud. Vale la pena leer a Manuel Mantero, a éste de “Los malos sueños”, heredero de los sueños dialogados machadianos y de unos recuerdos que nos devuelven al paraíso perdido de la infancia y a la mirada hacia el futuro. En “Equipaje”, Manuel Mantero abandona el poema largo y se lanza al breve con una marcada meditación filosófica y un pulso existencial, que es lo que define lo mejor de toda su obra. Los poemas poliestróficos están en un porcentaje mucho más elevado que el de los monoestróficos; y en cuanto a las estrofas, tanto en un tipo de poema como en el otro, predominan las heterométricas sobre las isométricas. Asimismo, en la estructura poemática, ya sea mono o poliestrófica, sobresale en toda la obra, según la rima, el verso blanco-libre, tanto en las estrofas hetero como isométricas (no olvidemos que los “versos libres” pueden coincidir o no con el número silábico de los demás versos). En las primeras - estrofas heterosimétricas - imperan, según el cómputo silábico, los versos endecasílabos, alejandrinos y heptasílabos, y en las segundas, los endecasílabos y alejandrinos, siempre manteniendo el ritmo, obviamente, en función a su metro o medida. No debo obviar que, entre los poemas de “Equipaje”, hay tres sonetos que corresponden a los poemas “Hermana muerta”. “Los malos sueños”, ya citado, y “San Juan de la Cruz”. Asimismo, Mantero homenajea, con poemas, que manaron de su orbe íntimo en determinados momentos de creación excelsa, a tres buenos amigos poetas: Jorge Guillén, Ángel Crespo y Blas de Otero. Tampoco debo silenciar el poema “Baudelaire”, dedicado ciertamente al autor de “Las flores del mal”, por quien nuestro poeta tiene una predilección especial. También en “Equipaje” hay ciertos poemas surrealistas: “Gitanos”, “Pequeñas cosas” “Installation”… En lo referente a las figuras o recursos expresivos usados por Manuel Mantero prevalecen las alegorías y las metáforas, los paralelismos y las personificaciones, entre otros, creando con ellas una diversidad de atmósferas que propicia un formalismo renovado y en continua apoteosis, que relaciona y a veces fusiona las imágenes proyectadas sobre la superficie de los espejos versales con las corrientes propias del contexto, que despliega en la mente del lector la riqueza abstracta engendrada por el autor… “El poeta expía la culpa, ajena o suya, de interrogarse por las claves, las incongruencias que la vida acumula, expresa Mantero. Las terribles mutilaciones metafísicas y sociales las padece el poeta con progresiva intensidad”. Para el autor de “Ya quiere amanecer” la poesía “consiste en la intuición lúcida de las cosas o el mágico nombramiento de lo real (…) El poeta es dueño de sus versos y puede salvar o sancionar, salvarse o sancionarse. Mi poesía entera es una meditación continua sobre el destino humano, sobre la libertad…”. (Del libro “Una promoción desheredada: La Poética del 50”. Edición de Antonio Hernández. Editorial Zero. Bilbao, 1978). Manuel Mantero nació en Sevilla en 1930. Su doctorado fue sobre la filosofía y el derecho de Giacomo Leopardo; bajo los auspicios del gobierno italiano realizó investigaciones en Roma. Profesor de las Universidades de Sevilla y Madrid. En 1969 marchó a Estados Unidos como “Full Professor” en Michigan, y en 1973 a Georgia, en cuya Universidad ha tenido una cátedra especial de Literatura (“Special Chair”) como Profesor Distinguido hasta agosto de 2000, fecha de su jubilación. En la actualidad es “Emeritus Research Professor” de la misma Universidad. Premio Nacional de Literatura, Premio Fastenrath de la Real Academia Española de la Lengua, Premio Albert Christ-Janer, Pensión de Literatura de la Fundación March y Premio de la Asociación Andaluza de Críticos Literarios (1995 y 2005). Miembro de Honor de Asociaciones Internacionales. Está en posesión de la Orden de Don Quijote, máxima distinción del hispanismo norteamericano. Sobre su obra se celebran regularmente congresos y sesiones especiales. Miembro de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras. Medalla de Oro de la ciudad de Sevilla. Su obra ha sido extensamente traducida. Los datos biobibliográficos más completos figuran en “Manuel Mantero. Una poética indagatoria de la Otredad” (Anthropos, Barcelona, 1991, con la colaboración de varios autores); “A Study of the Works of Manuel Mantero” por el profesor Douglas Barnette, libro publicado en Londres y Nueva York en 1995; y “Manuel Mantero: lectura de la llama en el verso”, libro publicado por la Sociedad Valle-Inclán de Ferrol (A Coruña) en 2002, con ensayos de una docena de hispanistas, bajo la dirección de las profesoras Uceda y Sara Pujol. |
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