VIAJE POR LA OSCURA INTIMIDAD

 

DIARIO DE SOMBRAS
María Teresa Espasa
Brosquil Edicions. Colección Poesía, 12. Valencia, 2006. Págs. 80



 

En “Diario de sombras” su autora nos presenta la realidad del amor no como suerte inexplicable, en todo caso misterio cerrado, sino como posibilidad y esperanza, búsqueda afanosa pero incierta, y como encuentro fortuito que surge de “la necesidad, según Charles Baudelaire, de salir de uno mismo”…

 

Es evidente que con el paso inexorable del tiempo, el amor, si lo cultivan ambos amantes, continuará dando frutos sanos y sabrosos, pero, si la planta del amor se abandona, llegara un momento en el cual se marchite, muera. En realidad hay muchos obstáculos en el camino del amor. Pero, a pesar de ello, ansiamos que éste permanezca como el fundamento del horizonte utópico de nuestra civilización. Pues en la profundidad de nuestra cultura la expectativa de felicidad, de satisfacción renovada, de infinitud de nuestros deseos, sigue remitiéndonos a la posibilidad de comunión con otro ser humano.

 

Para María Teresa el hecho de amar tenía que aparecer en toda su grandeza, en toda su fuerza, en la enormidad de los obstáculos…, en su poesía, precisamente en lo que es el acto íntimo-simbólico por excelencia. La poesía para la poeta de Denia es, desde siempre, la lucha por elaborar la originalidad de sus vivencias contra la trivialidad de la expresión común. La apuesta a decir lo inefable. Destruir la norma, reconstruir la expresión, visibilizar aquella realidad que se fuga siempre delante de nuestra propia capacidad para nombrarla.

 

La poesía de María Teresa es un ejercicio de reivindicación de lo íntimo. Por ello, la poesía ilumina, ante todo, la situación vital de la autora de “En el nombre de cada día”. Estamos ante una poesía que brota del pensamiento ágil y de los sentimientos, de la conciencia y de la transparencia que emergen confiadas de los latidos que se originan en nuestros adentros. Y así con la claridad interior, nuevo enraizamiento en el mundo, comunión con los otros, inocencia (re)conquistada… Igual que el sueño, su hermano -la poesía es anterior a la ética- nos devuelve a esa pureza originaria donde nada puede existir fuera de su sitio, donde no existen el miedo ni el pecado.

 

La poesía amorosa es el espejo donde se refleja la luminosidad o las sombras del amor y, por ende, las manifestaciones previas de su ruptura: la elaboración de los conflictos, los intentos positivos de salida, las apuestas por salvar al amor…”El verdadero amor, el amor ideal, el amor del alma, refiere Jacinto Benavente, es el que sólo desea la felicidad de la persona amada, sin exigirle en pago nuestra felicidad”. Sin embargo, es triste reconocerlo, pero a veces del amor no queda ni siquiera las cenizas.

 

En el magistral exordio “Cenizas y diamantes”, escrito por Rafael Coloma Ruiz, autor de varias obras de narrativa y poesía y jefe del Área de Coordinación del Libro y Bibliotecas de la Generalitat Valenciana, el prologuista nos dice: “Todo el libro se centra en la dialéctica que entabla el tiempo sentimental de los dos actores de la historia: el tiempo del “yo” y el tiempo del “otro”, dando cuenta del pulso entre ambos tiempos que casi siempre se mueven con diferente ritmo de horas y entonación; a partir de esa constancia, sabemos, que se está glosando -y es lo que Teresa Espasa hace- la crónica de un encuentro y de unas expectativas o la crónica de una erosión y la consiguiente separación. (…)

 

María Teresa Espasa divide su poemario en cinco partes: “Historias de seducción” (10 poemas), “Torres de Babel” (4 poemas), “Los pliegues del tiempo” (4 poemas), “Asamblea de Siquem” (7 poemas) y “Tierras de Booz” (4 poemas). Preside a estos 29 poemas, un poema poliestrófico introductorio, basado en la cita “No existe teoría más exacta que la del amor y el olvido”. Ciertamente el amor en sus primeras épocas es pasión. Un joven amor desapasionado no es amor. Además, para amar no basta el deseo, sino poseer la capacidad que nos permita amar. Aquel que no tenga esta capacidad vivirá con muchas dificultades anímicas, ya que “sólo el amor, expresa Oscar Wilde, puede ayudar a vivir”. La poeta nos dice en este poema prefacio: “Al principio la pasión lo era todo,/ un ligero roce desataba la furia del deseo…/ (…) Tiempo después/ vinieron los inviernos,/ llegaron las tormentas”.// (p. 13).

 

Abundan las citas de textos asirios y babilónicos. Entre las primeras nos encontramos con versos de poemas de Gilgamehs, rey legendario de Uruk y héroe de la epopeya que lleva su nombre. Según ésta, Gilgamehs salió vencedor en la lucha contra el demomio Chumbaba, en la que pereció su amigo Enkidu. La muerte le impulsó a ir en busca de su antepasado Utnapistim (el Noé babilónico), poseedor del secreto de la inmortalidad, quien le narró la historia del Diluvio. Gilgamehs logró apoderarse de la hierba de la eterna juventud, pero le fue arrebatada por una serpiente. Han sido halladas 12 tablillas de arcilla pertenecientes a la biblioteca de Assurbanipal (Nínive, s. VII a.C.), en las que se narra esta epopeya, la más antigua de las conocidas. De estas tablillas proceden las citas que recoge María Teresa en su poemario.

 

Ciertamente, cuando el amor germina en dos personas, la forma de amar es más importante que el amor en sí. Puede existir el amor, pero no la capacidad del ser humano para amar. Por lo tanto, está fallando la estructura, el modo, la manera…, en definitiva, el estilo de amar. Muestra poeta nos comunica: “No sólo es el amor/ lo que aquí me retiene,/ justificando tentación y desvarío,/ sino tu forma de amar”.// (p. 25).

 

Son infinitos los conflictos que sufren las parejas de hoy, pero podemos decir que son siete los motivos más frecuentes de conflicto que llevan al desamor: la juventud (cuanta menos edad sumen los cónyuges más posibilidades tienen de diluir su unión en un futuro), la decepción (en la convivencia día a día bajo el mismo techo), la inmadurez (es muy difícil solucionar el que una de la partes esté fijada en la infancia y sea incapaz de asumir las responsabilidades que conlleva una relación), el egoísmo (el intercambio de afecto, de entrega, de comprensión, de cariño, de trabajo... llevará al desencanto si no es compartido, a la frustración, y logrará consumir a la relación), el autoengaño (la creencia de que lograremos cambiar al otro es falsa), la incomunicación y la rutina (la apatía en una relación es muy peligrosa). “Crece el invierno/ entre las páginas de mi diario/ y no sé como encajar/ las piezas más secretas/ de mi vida/ si cada día es diferente.// (…) Y no me daba cuenta/ de que te iba perdiendo/ cuando al llegar la madrugada,/ me sometías al boceto/ de una despedida”.// (p.41).

 

Cuando el amor sale de nuestro corazón, desaparece, la soledad y la desconfianza se adueñan de él con un poder inusitado. “Sé que no volveré a verte,/ desnudo como una sombra,/ entregado al dulce ritual/ de la caricia,/ apurando, una vez más,/ la magia de azar/ que en ti se reconoce”.// (Del poema “El azar y la magia”, p. 61).

 

María Teresa Espasa (Denia, Alicante) ha publicado “Desierto articulado” (Valencia, 1992); “El bazar de los insomnios” (Ed. Germania, 1994); “El gesto habitual de la torpeza” (Canente. Málaga, 1997); “El ocio de la gaviota” (Páginacero, 1999); “Cuando puedas llama” (Premio Villa de Mislata, 1999); “Aquellos días perdidos” (Páginacero, 2004); “Poemas de Nueva York” (Corondel, Valencia, 2005); “En el nombre de cada día” (Córdoba, 2005). Ha sido incluida en varias Antologías en las que cabe destacar: “Las flores idílicas”, “El tiempo se acaba”, “Las flores del yodo”,”El rapto de Europa”, etc.

 

“Diario de sombras” es de esos poemarios que marcan un hito fundamental en el universo de la poesía de todos los tiempos, gracias a su riqueza conceptual, a su estilo brillante, a su musicalidad desarrollada en las pulpas de sus valores líricos…