‘AREF DALILAH, PRESO DE CONCIENCIA SIRIO, EN PRECARIO ESTADO DE SALUD
 

 

 

Los que luchamos constantemente, incluida Amnistía Internacional (AI) y demás instituciones no gubernamentales, para que los Derechos Humanos se cumplan, en cualquier país del planeta, consideramos motivo de gran preocupación el deterioro de la salud del preso de conciencia sirio, ‘Aref Dalilah, de 63 años y ex decano de la Facultad de Económicas de la Universidad de Alepo.

“Un día pasado fuera de Alepo es un día que no cuenta en la vida”. Quizá la afirmación de los habitantes de la segunda ciudad de Siria sea un tanto exagerada, pero dejémoslo en uno menos pretencioso: “Un día en Alepo es un día ganado a la vida”. Precisamente en su universidad impartió la docencia ‘Aref Dalilah.

‘Aref Dalilah ha tenido numerosos problemas médicos desde su detención en septiembre de 2001, algunos de ellos cardíacos. Según informes, la detención de ‘Aref Dalilah fue debida a su participación en un seminario político que tuvo lugar ese mismo mes de septiembre en la casa de Damasco del parlamentario y ex preso de conciencia Riad Seif.Antes, lo relevaron de su puesto de decano de la Facultad de Económicas por haber denunciado públicamente la corrupción, por haber pedido que las reformas económicas fueran acompañadas también de libertad de expresión y por formar parte de un grupo de activistas de la sociedad civil, partidarios de la democracia, que fueron detenidos y condenados a prisión por el simple hecho de expresar pacíficamente sus opiniones. Dalilah es el preso que más tiempo tiene que cumplir condena.

Estos hombres desarrollaron su actividad durante la denominada “Primavera de Damasco”, periodo que siguió al discurso de toma de posesión del presidente Bashar al Assad, en el que éste manifestó su intención de aumentar la tolerancia con respecto a la libertad de expresión y de permitir reformas políticas. A raíz de ello se establecieron diversos foros de discusión de asuntos públicos, reformas políticas y cuestiones culturales, que concluyeron al reprimir las autoridades esta nueva libertad de expresión a principios de 2001. En el verano de ese año, muchas de las personas que habían participado en tales foros fueron detenidas y condenadas a prisión por ejercer su derecho a la libertad de expresión. 'Aref Dalilah fue condenado a 10 años de prisión por el Tribunal Supremo de Seguridad del Estado (31 de julio de 2002), cuyos procedimientos no cumplen las normas internacionales sobre juicios justos, por el cargo - calumnioso totalmente, además de irracional, antidemócrata y fascista - de “intentar cambiar la Constitución por medios ilegales”. Consta en informes que Dalilah fue golpeado y sometido a malos tratos durante su reclusión en la prisión de 'Adra.

‘Aref Dalilah ha estado mal de salud durante gran parte de su encarcelamiento. En abril de 2002 sufrió una trombosis venosa profunda. Debido a ello fue trasladado a un hospital, ya que tenía que recibir con urgencia atención médica especializada y un tratamiento adecuado. Tras permanecer un tiempo brevísimo en el centro hospitalario, se lo llevaron de nuevo a prisión sin haberle proporcionado estos cuidados. Ahora padece también diabetes, hipertensión arterial y arritmia cardiaca.

También, según informes recabados por AI, ‘Aref Dalilah ha sufrido recientemente un derrame cerebral y tiene ahora todo el lado izquierdo del cuerpo paralizado, con la mano y el pie edematosos. Se le sometió a un escáner cerebral, pero se ignoran los resultados. El ex decano pide que se le permita el acceso a servicios médicos independientes de las autoridades de la prisión, las cuales parecen habérselo negado en reiteradas ocasiones.

Hacia finales de 2004, la salud de 'Aref Dalilah suscitó de nuevo graves temores al sufrir éste hipertensión arterial y arritmias severas. Al parecer, agentes de los servicios de la Seguridad Política hicieron venir a sus familiares para que éstos trataran de convencerle de que se sometiera a una operación de bypass, pero él dijo que se negaría mientras estuviera encarcelado.

Los 5 años que lleva recluido, en régimen de aislamiento, ha menoscabado su salud física y mental. Está en una pequeña celda sin ventana donde no tiene posibilidades de hacer ejercicio físico. Dicha celda ‘Aref Dalilah la comparte con presos comunes que parecen haber sido colocados allí deliberadamente para empeorar su calidad de vida. Según informes, sus compañeros de celda lo provocan continuamente. AI teme que el espeso humo de tabaco producido por los compañeros de celda del ex profesor pueda tener un efecto perjudicial para su salud.

El 12 de julio de 2005 comenzó una huelga de hambre como protesta por su reclusión en régimen de aislamiento y por los malos tratos a los que ha sido sometido.

Con la salud sumamente quebrantada y en las mismas condiciones inhumanas se encuentran también, en cárceles sirias, otros 5 presos: Mamun al-Humsi, Riad Seif, Muhammad Ra’dun, Nizar Ristnawi, y Mas’oud Hamid. Privados de libertad únicamente por ser grandes defensores de los Derechos Humanos y por expresar pacíficamente su credo demócrata.

Por todo lo expresado en parágrafos anteriores exijo al Presidente de la República Árabe de Siria, Basharal-Assad Hafez, al ministro de Defensa, Hassan Ali Turkmani, al ministro de Asuntos Exteriores, Walid Mu'allim, al ministro General de Sanidad, Majlis ash-Sha'b, al ministro de Salud, Maher al-Husami, la excarcelación inmediata e incondicional de 'Aref Dalilah y de los otros 5 prisioneros, ya que son presos de conciencia, recluidos únicamente por la expresión pacífica de sus convicciones legítimas.

Asimismo manifiesto que el caso de ‘Aref Dalilah es especialmente urgente dada su pésima salud, la cual se agravará aún más si continúa encarcelado, sufriendo un trato cruel, inhumano y degradante, que atenta contra su dignidad y contra la de las demás personas de cualquier latitud del orbe. Sólo los actuales regidores sirios son los responsables directos de la salud de Dalilah y de la de los demás presos de conciencia sirios.

También pido a Mohsen Bilal, embajador, en Madrid, de la República Árabe de Siria, y a Juan Serrat Cuenca-Romero, embajador, en Damasco, de España, contacten con los actuales mandatarios sirios para resolver, democrática y diplomáticamente, este asunto, propio de regímenes cesaristas, que incumple de principio a fin los Derechos Humanos más elementales en las ya citadas personas privadas de libertad y gravemente enfermas en especial ‘Aref Dalilah.