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EL DEMÓCRATA JULIO LÓPEZ, SECUESTRADO Y DESAPARECIDO EN LA PLATA (ARGENTINA) (III)
El fascismo y la extrema derecha gozan, en la primera década del siglo XXI, de una salud óptima, repartidos por todos los países del mundo, aunque la democracia se halle con mayor, o menor o ninguna estabilidad en muchos de ellos. A veces la democracia, en determinadas naciones del orbe, se asemeja más a una autarquía. Es un cesarismo disfrazado de democracia, una democracia sin democracia, aunque cada cuatro años la sociedad tenga una cita con las urnas. “Mi ideal político, expresa Albert Einstein, - el mío también -, es el democrático. Cada uno debe ser respetado como persona y nadie debe ser divinizado”. Hoy, a los 39 días de la desaparición de Jorge Julio López, uno de los testigos en el juicio contra el ex director de Investigaciones de la Policía Bonaerense, Miguel Etchecolatz, no se sabe absolutamente nada de su paradero. Los fascistas dictatoriales y genocidas hilan bien sus crípticas vilezas tiránicas, como es habitual en esta clase de alimañas. El pasado 11 de octubre, mientras buscaban a López, Etchecolatz apeló la sentencia a reclusión perpetua que le impuso la justicia federal de La Plata por delitos cometidos durante la última dictadura militar. Según fuentes judiciales fue “la propia esposa de Etchecolatz, Graciela Carballo, la que se presentó ese día ante el Tribunal Federal Oral 1 de La Plata para entregar el escrito de apelación”. Hasta ese día “Etchecolatz tenía plazo para apelar la sentencia y se estima que el Tribunal de Casación será quien resuelva la procedencia de la apelación”, detallaron las mismas fuentes judiciales. El Tribunal integrado por los jueces Carlos Rozanski (presidente), Horacio Insaurralde y Norberto Lorenzo aplicaron por primera vez, el 19 de septiembre último, en un fallo histórico y a 30 años del golpe militar, la figura de genocidio para esta clase de delitos. Con esta determinación, dicho Tribunal echaba tierra sepulcral a una decisión del congreso argentino que, en la década de 1980, amparó a los oficiales acusados de crímenes de lesa humanidad, con la tristemente célebre “ley de Obediencia Debida y Punto Final”. Al conocer la sentencia, Etchecolatz reaccionó besando un crucifijo y amenazó a los jueces: “Se condenan a ustedes mismos”, gritó desde el banquillo. Desde la sentencia condenatoria a Etchecolatz, los jueces, fiscales, querellantes, sobrevivientes de la dictadura y defensores de los Derechos Humanos vienen sufriendo una seguidilla de amenazas e intimidaciones. Al respecto, Amnistía Internacional denunció que las amenazas y ataques contra abogados, jueces y familiares pueden poner en peligro las causas judiciales contra los presuntos responsables de violaciones a los Derechos Humanos cometidas durante el gobierno militar en Argentina. Es evidentemente que, con estos juicios y la sentencia que califica por primera vez, como “genocidio” y “crímenes de lesa humanidad”, se golpea fuertemente a las mafias dependientes de las oligarquías militares que usurparon el poder y acallaron con saña y brutal violencia a la disidencia. Para el periodista Ernesto J. Navarro la desaparición de Jorge Julio López es un mensaje. Un mensaje que debe leerse a la inversa. Es un mensaje dirigido al movimiento popular argentino (reivindicado, a pesar de las críticas que puedan existir, por el gobierno del presidente Néstor Kirchner). Es un alerta que pretende decirle al pueblo argentino: “no canten victoria, aún seguimos acá... y con poder”. Dante Roberti, un peronista sobreviviente de la dictadura militar y amigo entrañable de Ernesto J. Navarro, le escribió a éste respecto a la desaparición de López: “Nos estamos enfrentando a un poder que se asienta en la derecha fascista, y en los grupos económicos que se oponen al gobierno, tanto nacionales como extranjeros”. A pesar de ello, la victoria será de los movimientos populares que, en todos los continentes del orbe, reconquistan espacios y reclaman poder. Cuando se cumplieron los 25 días sin tener noticias del paradero de Julio Jorge López, el presidente Néstor Kirchner manifestó que “hay algunos que no quieren que se castigue a los verdaderos culpables del genocidio. Quizás los nostálgicos de la dictadura militar, prosiguió el presidente, piensen y traten de demostrar a todos los argentinos que lo que mejor conviene al pueblo es la reconciliación con impunidad, pero yo os digo: nosotros queremos reconciliación sin impunidad, esto es la diferencia central. Además, no tenemos derecho a tener miedo, ni vamos a permitir que al pueblo argentino lo tengan en libertad condicional”. Kirchner concluyó su intervención expresando que “el Gobierno y la inmensa mayoría del pueblo argentino deseamos que aparezca (López) y estamos haciendo todo nuestro esfuerzo”. Mientras Kirchner pronunció estas palabras en la Casa de Gobierno, en La Plata, militantes de organizaciones de Derechos Humanos, estudiantiles, políticas y gremiales marcharon desde Plaza Moreno hasta la sede de gobernación, reclamando la aparición con vida de López. Al cumplirse un mes de la desaparición de Jorge Julio López, una exposición de la artista Helen Zout, en la galería Arcimboldo, lo homenajeó. Hay fotos que le tomó al albañil de 77 años, en 2002, y dibujos, realizados por el propio López, sobre la tortura. Estas imágenes integraron la serie “Huellas de desapariciones sobre la última dictadura militar en Argentina 1976-1983”, que realizó la artista, en La Plata, en el año ya mencionado. Para la muestra actual, la fotógrafa, obviamente, contactó con los familiares de López para su aprobación. Las investigaciones siguen su curso y como producto de las mismas, la familia del albañil ratificó las buenas condiciones mentales del desaparecido. Los investigadores también adelantaron que López guardó cuadernos con anotaciones detalladas de lo que vio. La falta de novedades sobre el paradero de Jorge Julio hace crecer las peores sospechas. La tarde del pasado 18 de octubre, el frente de agrupaciones no oficialistas convocó a una marcha desde la Plaza del Congreso hacia Plaza de Mayo en reclamo de novedades sobre la suerte corrida por el albañil jubilado. “Exigimos al Gobierno la aparición con vida YA de Julio López. El aparato represivo sigue impune. Juicio y castigo a todos los culpables. Nulidad de los indultos”, fueron las consignas lanzadas por los organizadores de dicha movilización. La marcha fue multitudinaria y cuando la cabecera ya se encontraba en la Plaza de Mayo, frente a la Casa de Gobierno, comenzó a movilizarse la retaguardia, aún en la Plaza de Congreso, a más de 4 km. de distancia. Los partidos de izquierda aportaron la mayor cantidad de manifestantes, destacándose también la presencia de decenas de centros de estudiantes universitarios. En cambio, los organismos de Derechos Humanos tuvieron una escasa participación, y un reducido grupo de las Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora se ubicó a la cola de la manifestación. Los organismos de Derechos Humanos optaron por distanciarse de los partidos de izquierda por no coincidir con el crítico documento contra el gobierno argentino, que se leyó desde el palco. A la vez la esposa y los dos hijos de López emitieron un comunicado ante los reiterados llamamientos de los medios de comunicación para conseguir declaraciones de la familia, que sólo habló con la prensa unas dos semanas atrás de la desaparición y desde entonces guarda silencio. El ejemplo de López era peligroso para los represores procesados porque había revelado a un tribunal cómo fue torturado por su verdugo, el ex comisario Miguel Etchecolatz, en tres de los 21 campos de concentración que estaban bajo la batuta del entonces jefe de Informaciones de la policía bonaerense. Además confesó que estaba al lado de Etchecolatz cuando, de sendos disparos en la cabeza, asesinaron a los jóvenes Patricia Dell Orto y Ambrosio Patricio Marco, que militaban con él en una agrupación de la juventud peronista, inclinada, por aquellos años, hacia ideas de izquierda. El día 20 de octubre los investigadores del caso tuvieron “fuertes indicios” sobre la presencia de pistas en el predio del camping del Sindicato de la Sanidad, en la capital bonaerense, que podían haber conducido al hallazgo del albañil, pero el allanamiento no se pudo hacer, lo cual produjo un fuerte malestar en la policía bonaerense. La causa fue la demora en la autorización judicial por parte de la magistrada María Inés Garmendia, así como del fiscal de la causa, Marcelo Martín, la cual impidió realizar el procedimiento con la celeridad requerida, por lo que los investigadores estiman que se pudieron perder rastros vitales para encontrar a López. Ese mismo día el propio presidente Kirchner volvió a referirse a la desaparición del albañil Jorge Julio López y dijo que López “es víctima de aquellos que no quieren justicia y sí impunidad en la Argentina”. Al día siguiente apareció, por la mañana, un graffiti diciendo que López ya estaba muerto. En la pintada escrita sobre la fachada de la casa que perteneció al sobreviviente de la dictadura Carlos Razzetti, justo el mismo día en que se cumplieron 33 años del asesinato de su padre, dirigente peronista, en 1973 por la banda ultraderechista Triple A, se podía leer: “1973 Constantino Razzetti + / 2006 J. López + / Próximo: Carlos Razzetti”. El domingo 22 de octubre, en el predio perteneciente a la Universidad Nacional de Cuyo, en Mendoza, se hallaron tres tumbas falsas con cruces, botellas con flores y fotos de Jorge Julio, lo cual causó unánime repudio en la sociedad mendocina. Asimismo, tan macabro hecho fue repudiado por la coordinadora de Derechos Humanos provincial, Micaela Alterio, quien ordenó el levantamiento de los montículos y la eliminación de todos los elementos que los acompañaban. El rectorado de la Universidad, que había emitido una resolución en la que pide la aparición de López e incentivaba a las marchas organizadas en ese sentido, también repudió “firmemente lo que ocurrió”, al mismo tiempo que ratificó la petición para que Jorge Julio “aparezca con vida”. Los salvajes fascistas - adictos al régimen totalitario que, entre los años 1976 y 1983, clavó setenta y siete puñales en el corazón de la República Argentina - aún alimentan su despotismo por siempre execrable. ¿Ignoran estos neonazis que “la peor de las democracias, según manifiesta Ruy Barbosa, es mil veces preferible a la mejor de las dictaduras”? Ya debían saber y practicar que la única forma de gobernar un país es desde la democracia. No hay otra. Las dictaduras por siempre son antinaturales, inhumanas, irracionales… (Publicado en el periódico digital “Águilas Noticias”. Águilas, Murcia, - España – 27 Octubre 2006) |
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