|
A FAVOR DE LA INDEPENDENCIA DEL PUEBLO SAHARAUI
Desde que España anunciara en 1974 que en la primavera del año siguiente se celebraría un referéndum de autodeterminación del pueblo saharaui, aún hoy a los 31 años de aquellas vetadas elecciones por orden de la ONU (EE UU) y tras la inhibición del Tribunal Internacional de Justicia de la Haya (septiembre 1975) la situación del pueblo saharaui es actualmente, noviembre 2006, injusta y alarmante e indigna para la inmensa mayoría de las sociedades de la Comunidad Internacional. La impasibilidad e indiferencia crípticas de dicha Comunidad Internacional, de sus Instituciones y de los distintos Gobiernos españoles, desde la muerte del general Franco (noviembre 1975) hasta el día de hoy, han sido y son la tónica dominante ante los regímenes dictatoriales, pretéritos y presente, de Marruecos. Desde el día 14 de septiembre de 2006, fecha prevista para la visita de Rodríguez Zapatero a Marruecos, ésta se ha aplazado tres veces. Por fin, fue programada para finales de octubre, pero tampoco se realizó.¿Por qué se pregunta el ciudadano español? ¿Qué país, de los dos más implicados en el tema del pueblo saharaui, anula la visita del presidente del Gobierno español a Marruecos? Silencio sepulcral. El pasado día 5 de noviembre finalizó en Vitoria, Álava (España) la XXXII Conferencia Europea Solidaridad con el Pueblo Saharaui con un llamamiento a la ONU para que publique el Informe de la Misión sobre Sahara Occidental, redactado por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, y haga cumplir sus resoluciones, y a España, por “sus obligaciones históricas y morales” con el pueblo saharaui, a la vez que realizó una denuncia por la “violación masiva de los Derechos Humanos” que perpetra constantemente Marruecos en los “territorios ocupados”. Según la declaración final aprobada en la capital alavesa, se afirmó “con carácter prioritario y con firmeza” el derecho “fundamental e inalienable” del pueblo saharaui a la autodeterminación, “reconocido para el conjunto de los pueblos colonizados y defendido sin reservas por el conjunto de resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas”. “La conferencia denunció vigorosamente las violaciones masivas de los Derechos Humanos por parte de las autoridades marroquíes en los territorios ocupados, así como la tortura sistemática y las represalias sangrientas inflingidas contra los ciudadanos saharauis por orden de dichos mandatarios”, señala el documento final. Asimismo, se denunció “la violencia sexista contra las mujeres”, que se plasma en que “un 35% de las personas desaparecidas son mujeres”. A esta conferencia asistieron más de 600 participantes procedentes de los cinco continentes, África (Argelia, Swazilandia, Senegal, Malí, Mauritania, África del Sur, Marruecos y representantes de la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Europa (España, Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Gran Bretaña, Austria, Luxemburgo, Suecia, Portugal, Hungría, Noruega, Eslovenia), América (Venezuela, Bolivia, Colombia y Estados Unidos), Australia y Asia (Japón). El encuentro fue inaugurado, conjuntamente, por el presidente de la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática, Mohamed Abdelaziz, y el lehendakari, Juan José Ibarretxe. Al mismo asistieron una delegación de África del Sur y otra de Argelia, con el fin de “reiterar su apoyo indefectible e incondicional al pueblo saharaui”. También se hizo un llamamiento a las respectivas Instituciones de la ONU, de la UE, y a las diferentes ONGs, con el objetivo fundamental de que “asuman sus plenas responsabilidades” para asegurar una protección eficaz de la población saharaui ante lo que calificó de “crimen contra la humanidad”. La conferencia denunció la política de “dos pesos, dos medidas” adoptada por la comunidad internacional, que “le lleva a desplegar sus fuerzas de paz y de protección a las poblaciones en algunas zonas del mundo donde sus intereses están en juego y a dejar otros pueblos abandonados a su suerte frente a la ocupación y a la represión, como se da el caso en el Sahara Occidental desde hace más de 30 años”. En este sentido, se apeló a las responsabilidades “innegables” que incumben a la ONU y a su nuevo secretario general, Ban Ki Moon, para que movilice los medios necesarios para la aplicación “rápida y total de sus resoluciones”, y para que sean respetadas por parte de Marruecos y de los Estados “que le están apoyando en esta aventura colonialista”. Además, se indicó que, “como anterior potencia ocupante”, el Estado español “no puede abdicar su responsabilidad ante la tragedia que está padeciendo el pueblo saharaui”, ni olvidar “sus obligaciones históricas y morales”. La Conferencia lamentó “la postura abstencionista mantenida por parte del Gobierno español” durante la votación de la resolución en la cuarta Comisión de la ONU, aprobada por la mayoría de los estados europeos, una postura que, añade, “reafirma la política de ocupación llevada a cabo en el Sahara Occidental por Marruecos”. En este sentido se pidió al Gobierno español que reconsidere, “sin más tardar, su política, respondiendo a los llamamientos expresados por amplios sectores de la sociedad civil, y también solicita su apoyo pleno, claro y activo a favor del derecho del pueblo saharaui a la “independencia” mediante un referéndum libre y democrático”. La mayoría del pueblo español desea y espera que la República Árabe Saharaui Democrática se pronuncie en las urnas y logre su segregación de Marruecos antes de que se celebre en Italia el próximo año la XXXIII Conferencia Europea Solidaridad con el Pueblo Saharaui. Por ello, exijo a las Gobiernos de España y de Marruecos, a los Gobiernos de los otros países de la Comunidad Internacional, a la ONU y demás Instituciones internacionales y nacionales…, junto a las Asociaciones de Amigos del Pueblo Saharaui de Aragón, Villena (Alicante), Cartagena (Murcia), Málaga, Jaén, Madrid, Albacete, Alcobendas y San Sebastián de los Reyes (Madrid), Ávila…, la inmediata convocatoria de un referéndum en el Sahara Occidental y, por ende, la independencia para la República Árabe Saharaui Democrática. |
||