EL DEMÓCRATA JULIO LÓPEZ, SECUESTRADO Y DESAPARECIDO EN LA PLATA (ARGENTINA) (V)

 

 

Hoy “Día de Navidad 2006” se cumplen 97 días del secuestro y desaparición de Jorge Julio López. 97 días hace que se llevaron a Julio y ningún poder del Estado argentino ha dado respuestas a la demanda popular de que aparezca con vida.

El propio fiscal Martini, a cargo en ese momento de la investigación en la justicia provincial, fue claro como el agua clara cuando dijo “no hay vigilancia permanente frente a la casa de la familia López, porque no se está investigando ningún delito”.

La respuesta del Gobierno Nacional no fue mejor: el ministro Aníbal Fernández se negó a recibir a los representantes de los organismos fusionados en “¡Justicia Ya!” que pretendían ser informados sobre este tenebroso hecho.

¿Por qué fueron los organismos querellantes y no los fiscales de su gobierno quienes exigieron que la justicia reconociera la posibilidad de un secuestro? ¿Por qué -cuando luego de tres largos e irrecuperables meses de permanentes solicitudes, la causa llegó a la Corte Suprema de Justicia- el Procurador General de su gobierno firmó el vergonzoso dictamen en el que afirma textualmente que “los informes oficiales reunidos no permiten afirmar que López se encuentre privado de su libertad, o haya sido víctima de un secuestro”?

La mayoría de la Corte desconoció ese dictamen argumentando la más que evidente conexión entre la desaparición de Julio, la condena que sufrió Etchecolatz y la ola de amenazas y agresiones a los militantes populares.

Sin embargo, el presidente del Gobierno, sin inmutarse, pide una “justicia efectiva” y reclama la aceleración de los juicios a los genocidas.

¿Por qué entonces se niega a anular los indultos? ¿Por qué ninguno de sus diputados bajó al recinto en la sesión especial en que se trató esa anulación? ¿Por qué el Dr. Raúl Pedro Perotti, denunciado por varios testigos como cómplice de la dictadura y partícipe de la represión en La Pampa, fue el fiscal que representó al Estado en el reciente juicio contra el Turco Julián? ¿Por qué sigue siendo fiscal en lugar de estar imputado? Eso sí, ahora -después de las denuncias en contra de su persona- sufre una conveniente enfermedad que seguramente durará hasta su jubilación.

Si Kirchner verdaderamente quiere “justicia efectiva”, ¿por qué su gobierno no impulsa el juicio político a los jueces y fiscales de la dictadura?

Las omisiones del presidente del Ejecutivo facilita la impunidad de las oscuras fuerzas que actúan corporativamente, y a que los actuales seguidores de la dictadura ganen confianza y tomen fuerzas para desarrollar acciones como la que hoy sufren el conjunto de los argentinos con el secuestro, una vez más, de Julio López.

Los genocidas gozaron durante 20 años de la total impunidad que les brindaron los gobiernos constitucionales de Alfonsín, Menem, De la Rúa y Duhalde. Con la inclaudicable lucha popular, el pueblo argentino logró la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, la reapertura de los juicios y la primera sentencia en la que se condena a un verdugo por sus acciones genocidas.

El pasado día 22 de diciembre la agencia alemana de noticias DPA dio cuenta de la información proporcionada por una Organización no Gubernamental (ONG) que asegura que el testigo clave en el juicio contra al represor Miguel Etchecolatz está muerto. Dicha agencia señaló que la ONG -no identificaba por razones de seguridad- tenía “información confiable y comprobada” de que el testigo desaparecido “fue asesinado por miembros de los grupos represivos de la dictadura”. Según informó el diario Clarín, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá, dispuso un inmediato seguimiento del dato.

“Los secuestradores y asesinos fueron miembros de los grupos represivos de la dictadura”, que gobernó Argentina entre 1976 y 1983, dijeron a la agencia DPA varios integrantes de esa ONG.

Según la misma agencia alemana, López fue secuestrado el mismo 18 de septiembre, cuando salió de su casa, en La Plata, para asistir a la sesión de alegatos del juicio oral contra el ex comisario represor Miguel Etchecolatz y en el que había sido uno de los testigos clave.

“Los secuestradores le exigieron a López que renunciara a su testimonio”, de ese modo se evitaría la condena a Etchecolatz, quien finalmente fue sentenciado a cadena perpetua. Como López se negó a desdecirse y cambiar su testimonio “fue asesinado e hicieron desaparecer su cuerpo”, agrega la información proporcionada por la ONG argentina.

Esa misma organización afirma que toda la información que ellos manejan sobre este caso, que desvela al gobierno argentino del presidente Néstor Kirchner, ya fue puesta en conocimiento de los organismos competentes del Estado.

Ante estas declaración informativa, el ministerio del Interior y la policía bonaerense dijeron que “no hay novedades” sobre el caso, mientras que en la Policía Federal también informaron que se sigue trabajando y recordaron detalles de la campaña pública lanzada en todo el país para ubicar a López.

El caso fue marcado, inicialmente, como “averiguación de paradero”, pero las presiones de organizaciones de los Derechos Humanos llevaron a que la Justicia admitiera que se trata de un caso de “desaparición forzada”, como las que se aplicaban en la época de la dictadura.

Al día siguiente, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, aseguró que el Gobierno nacional “no ha bajado los brazos” en la búsqueda del testigo desaparecido Jorge López y admitió que “saber que pasó” con él “es una tarea pendiente”.

“Es una obviedad que hasta acá no hemos tenido los resultados queridos, pero también digo que no hemos bajado los brazos nunca en la búsqueda de López y vamos a seguir trabajado para saber qué fue lo que pasó con él", afirmó Fernández la mañana del 23 en una entrevista en radio Mitre.

El jefe de Gabinete admitió que saber qué pasó con López “es una tarea pendiente, pero no lo considero un fracaso porque eso significaría decir que ya se han bajado los brazos y no: nosotros no los hemos bajado”.

“Nosotros creemos que a López hay que seguir buscándolo porque es un compromiso de toda la Argentina”, enfatizó, en referencia al testigo clave en el juicio contra el represor Miguel Etchecolatz, desaparecido hace ya más de tres meses.

Para Fernández, “no puede ser que en la Argentina de la democracia, en la que tanto dolor y sufrimiento le ha costado a tantos argentinos, pase una cosa así”. Palabrería política que no lleva a parte alguna.

Por otra parte, los testigos que deberán declarar en futuros procesos temen por su vida y la de sus familias, algo que -ha quedado probado- el Estado argentino sigue sin poder garantizar. En vistas de esto, el Movimiento de Argentinos en el Exterior expresó ayer en Madrid que “solicitará a los grupos parlamentarios de izquierda que interpelen al ministro de Justicia ante el Parlamento por esta decisión”.

Por último, exijo al Gobierno argentino la aparición CON VIDA, YA, de Julio López y el castigo a los culpables.

Antes de finalizar, recojo como muestras las palabras de la familia de Julio -Tito- López: “Hace treinta años dos niños y una madre sufrimos por la desaparición de Tito. Hoy se repite la historia, y nuevamente no sabemos dónde está”. Que la anestesia del tiempo no caiga sobre Tito y que se convierta en el primer desaparecido/olvidado de la democracia”.

Hoy “Día de Navidad” lo único que se sabe de Julio es que no pasará estas fiestas navideñas con seres queridos, mientras que los responsables directos e indirectos de la situación de Jorge Julio López sí que estarán, en estas fechas, en sus respectivos domicilios.

(Publicado el 26-12-06 en el periódico digital “Águilas Noticias” en la sección COLABORADORES. Águilas, Murcia, -España -).