NEGOCIO INHUMANO EN ALZA

 

 

Ni los dirigentes políticos ni la ciudadanía de los países más y menos avanzados del mundo debemos permanecer indiferentes ante el tráfico y la explotación sexual de las mujeres inmigrantes. Cada año, según la ONU, se compran y se venden 4 millones de mujeres jóvenes y niñas en el mundo. Ello es una realidad sumamente inconcebible, terrorífica, una tragedia para todas las personas de buena voluntad en especial para las mujeres que son víctimas de estas redes de tráfico y prostitución formadas por individuos, sin conciencia, absolutamente inhumanos. Estos millones de tragedias personales comienzan en el mismo instante en el que la joven o la niña son involucradas, o engañadas, o secuestradas para, posteriormente, ser vendidas, a la red que más pague por la “compra”.

Partiendo de que los datos que conoce la ONU sobre el tráfico ilegal de mujeres es de un 10%, se sabe, por esta misma Organización, que el sexo y el proxenetismo son la tercera “industria ilegal” del mundo en beneficios para traficantes y explotadores, después del tráfico de armas y el de drogas. Este “negocio” tan extremadamente lucrativo mueve al año unos 12.000 millones de dólares. Sólo en el último quinquenio fueron introducidas en la Unión Europea (UE) alrededor de medio millón de mujeres inmigrantes forzadas a ejercer la prostitución en la calle o en los clubes de alterne.

Aunque los porcentajes varían cada año, el último informe de la ONU facilitado a los ministerios de Asuntos Exteriores de los países miembros confirma que, durante el año 2006, el 53% de mujeres prostituidas forzosamente proviene de países africanos, el 40% corresponde a hispanoamericanas y el 7% a mujeres y niñas procedentes del este de Europa. Este último porcentaje se encuentra actual y canallescamente en alza. La permeabilidad de las fronteras, la profusión de nuevas comunicaciones internacionales y la rentabilidad de este “negocio” han convertido el tráfico de mujeres jóvenes y de niñas en un problema global, según denuncia “End Child Prostitution in Asian Tourism” (ECPAT), un movimiento internacional que agrupa a organizaciones no gubernamentales para la lucha contra el tráfico y la explotación sexual de menores.

El hecho de introducir a las víctimas (mujeres jóvenes y niñas) en un país lejos del de procedencia las convierte en vulnerables y fácilmente manipuladas al no conocer absolutamente nada sobre la nación en la que son prostituidas. Esto, unido a situaciones concretas de demanda y legalidad fronteriza, denuncia ECPAT, genera viajes a primera vista extraños: mujeres de Rumania, o Moldavia, o Ucrania… acaban en Camboya, muchachas tailandesas son traficadas, vía Singapur, hasta la República Sudafricana, chicas jóvenes y niñas, incluso niños, son prostituidos en Tailandia, mientras que en China lo son coreanas y vietnamitas, a Papúa, Nueva Guinea, Africa y América del Sur y Central son enviadas chicas filipinas, previo paso para acabar en burdeles estadounidenses o canadienses.

Según la organización “Agir pour les femmes on situation précaire” -AFESIP- (“Acción por las mujeres en Situación Precaria”) dedicada a la lucha contra el tráfico y la explotación sexual de las mujeres, unas 500.000 mujeres pasan cada año por España con destino al mercado sexual. Vienen de Nigeria, Colombia, Ecuador… y de los países del este europeo.

El 80% de las mujeres que emigran o son traídas a España por las redes dedicadas a la prostitución no la había practicado antes, informa Eva Martínez Ambite, coordinadora de la organización “Acoge”. Cada vez aumenta de “forma más alarmante” la prostitución en las calles y en los clubes de alterne que se nutren de jovencitas inmigrantes. El problema, prosiguió, es que estas mujeres son “invisibles”, ya que desde el momento en el que llegan al aeropuerto las mafias, que las trasladan a España, les retiran la documentación.

Según la opinión de Martínez Ambite, los clientes que “utilizan” los servicios sexuales de estas mujeres “están colaborando con la trata de blancas, con el tráfico de mujeres y con su explotación sexual de las mismas”.

Para Martínez Ambite, la prostitución en sí ya es explotación sexual, porque “utilizar a otro ser humano que no tiene las mismas oportunidades que los demás es una violación de los derechos fundamentales”. Obviamente este caso se refiere a las mujeres que ejercen voluntariamente la prostitución para subsistir, ya que carecen de otro trabajo que le aporte lo necesario para sobrevivir.

En su opinión, la sociedad no margina al traficante, al mafioso o a los dueños de los clubes donde se practica la prostitución, sino a las propias mujeres, pero “la responsabilidad es del cliente que contribuye con su demanda y fomenta estas situaciones”.

Durante el año 2006 la policía desarticuló en España 102 redes de explotación sexual (1.768 extranjeras fueron liberadas y 319 proxenetas ingresaron en prisión). El aumento de dicha explotación sexual con respecto al año anterior fue de un 21%, previéndose que para 2007 el crecimiento se halle entre 3 y 5 puntos por encima del porcentaje del pasado año. Las redadas policiales continúan, pero el resultado total sigue siendo negativo al máximo.

Por otro lado, es evidente que las condiciones de trabajo de estas prostitutas “a la fuerza” son totalmente inhumanas. Además, están expuestas, diariamente, a múltiples riesgos, incluso a ser asesinadas. Aunque los chulos les exigen que realicen unos 20 servicios diarios, la mayoría de los días no alcanzan este número. Por otro lado, el precio mínimo de cada uno de ellos oscila entre los 30 y 50 euros, aunque hay quien trabaja por menos. Dicho precio puede tener un aumento adicional, según las pretensiones del cliente, previa consulta de cualquier muchacha con su proxeneta. Sin embargo, las jóvenes sólo reciben el 10% de lo que recauden al día. Por ello, las deudas que mantienen con los explotadores respectivos crecen cada jornada que pasa, aunque las jovencitas permanezcan más horas en espera de clientes.

Las amenazas, extorsiones, persecuciones… con las que son retenidas y sometidas causan en ellas una fortísima presión psicológica que a su vez les provoca un terror sin límites. Este pavor, al tenerlas paralizadas y trastornadas, las ata y las somete aún más a sus verdugos. De este callejón oscuro y tenebroso, en donde se hallan, sólo hay una posibilidad de salir. Me refiero, cuando las redadas policiales, tras una investigación exhaustiva, destruyen uno de tantos y tantos comercios ilegales, dedicados al tráfico y a la explotación sexual de muchachas y niñas. Pero no es suficiente el desmantelamiento de estos “negocios inhumanos”, sino que, además, la policía ha de conseguir llegar hasta estas jóvenes para liberarlas de esa cárcel sin muros donde se encuentran maltratadas física y psicológicamente, olvidadas y a años luz del mundo.

Una vez liberadas, si algún día tienen la fortuna de ser rescatadas de las profundidades de esas redes mafiosas en las que cayeron al ser empujadas por embaucamientos o secuestros, la impresión de ser perseguidas, acosadas, se mantendrá durante bastante tiempo viva en el orbe íntimo de estas muchachas, y el pánico a ser de nuevo apresadas permanecerá constantemente, en la mente de cada una, en estado de ebullición.

Sobre este tema y sobre todos aquellos que atenten contra la dignidad de las personas, sus derechos inviolables, el libre desarrollo de su personalidad…, cualquier ciudadano, ya sea político o no, debe tener siempre presente aquellas palabras de Voltaire: “El derecho humano no puede fundarse en ningún caso más que en el derecho de la naturaleza y el gran principio universal: No hagas lo que no quieras que te hagan”. Por lo tanto, son seres malditos, indignos de la raza humana, quienes marginen y desprecien, engañen y maltraten y torturen, exploten y abusen, retengan en contra de su voluntad y asesinen… a cualquier persona que sólo pretende vivir en libertad, en paz y con dignidad.

(Publicado el 02-02-07 en CHILEINFORMA, el diario electrónico de los chilenos del mundo, editado en Canadá, en la sección EDITORIAL O ARTÍCULOS DE LA SEMANA).

(Publicado el día 02-02-07 en el periódico digital ÁGUILAS NOTICIAS, en su PRIMERA PÁGINA y en la sección COLABORADORES. Águilas, Murcia, - España -).