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DIAMANTES ENSANGRENTADOS
Los “diamantes ensangrentados” aún son una realidad que late irracional y frenéticamente en determinados países africanos: Angola (vía de salida hacia el Viejo Continente), la República Democrática del Congo (vías de salida: República Centroafricana, Uganda y Ruanda), Liberia (además es vía de salida hacia Europa), Sierra Leona (la vía de salida es Guinea) , Costa de Marfil (exporta sus joyas a través de Ghana y Mali), República Centroafricana (por Uganda y Ruanda), Ghana (principal vía de salida), etc. A estos “diamantes” se los ha calificado de “ensangrentados” porque provienen de países o zonas en conflicto bélico. Precisamente los llamados “diamantes ensangrentados” exacerban las conflagraciones de todo tipo, las guerras civiles, las violaciones de los Derechos Humanos… Aunque los comerciantes africanos afirman que siguen explotando las minas como han hecho toda la vida, dicha afirmación no es cierto: ahora, los diamantes financian la guerra. Es sobrecogedor el contraste que hay entre la imagen elegante, perfecta, inmaculada de los diamantes en Europa, o en EE UU, o en Australia… y la realidad de estas minas miserables donde se afanan de sol a sol muchachos mugrientos, empuñando palas y picos, sin otra máquina que una primitiva bomba de agua. Aquí no hay nada que se parezca al derecho laboral, únicamente el cansancio de una gente que trabaja para sobrevivir bajo los ojos insomnes de las armas. Con estos “diamantes ensangrentados” se financian, en África, en los últimos tiempos, luchas que han provocado la muerte y el desplazamiento de millones de personas. ¿Cómo? Durante el transcurso de estas beligerancias, incluso en “tiempos de paz”, los beneficios del comercio ilegal de diamantes, que ascienden a miles de millones de dólares, sirven a los gobiernos y a los grupos rebeldes para comprar armas. Se calcula que en Angola, la República Democrática del Congo, Liberia y Sierra Leona han muerto en conflictos mantenidos gracias a los diamantes “ensangrentados” 3,7 millones de personas. Aunque en Angola y Sierra Leona ha acabado ya la guerra y en la República Democrática del Congo han disminuido los combates, la búsqueda y el tráfico de los diamantes de países y zonas en conflicto continúan tan vigentes como hace unos años. A pesar de que en 2003 comenzó a aplicarse un sistema de certificación internacional que garantiza que los diamantes exportados por las naciones signatarias no son ‘diamantes ensangrentados’, no están nutriendo una guerra y espurreando muerte denominado “Proceso de Kimberley”, los diamantes de Costa de Marfil pasan al comercio legítimo de diamantes a través de Ghana. Como ha mostrado el brutal conflicto de Sierra Leona, incluso una pequeña cantidad de diamantes de zonas en conflicto puede causar grandes estragos en un país. Entre 1991 y 2002, en Sierra Leona murieron violentamente más de 50.000 personas, más de dos millones se vieron desplazadas dentro del país o se convirtieron en refugiados en otros países, y miles fueron víctimas de mutilaciones, violación o tortura. Hoy día, Sierra Leona está todavía recuperándose de las consecuencias del conflicto, pero la compraventa de diamantes prosigue. El estreno de la película “Diamante de sangre” es un oportuno recordatorio a los gobiernos y la industria de los diamantes de que deben garantizar que no lleguen a los consumidores, que poseen más o menos riquezas, diamantes de zonas en conflicto. La película “Diamante de sangre” (“Blood Diamond”), de Warner Brothers, está ambientada en la situación de caos y guerra civil que sufrió Sierra Leona en la década de 1990. “Diamante de sangre” cuenta la historia de Danny Archer (Leonardo DiCaprio), mercenario sudafricano, y Solomon Vandy (Djimon Hounsou), pescador de etnia mende. Ambos son africanos, pero sus historias y circunstancias no podrían ser más distintas... hasta que sus destinos confluyen en una búsqueda común para recuperar un raro diamante rosa, que puede cambiarles la vida. Archer, que está en la cárcel por contrabando, se entera de que Solomon, a quien han separado de su familia y obligado a trabajar en las minas de diamantes, ha encontrado la extraordinaria piedra preciosa y la ha escondido. Con la ayuda de Maddy Bowen (Jennifer Connelly), periodista estadounidense cuyo idealismo queda atemperado por una relación cada vez más profunda con Archer, ambos hombres emprenden una larga marcha a través del territorio rebelde. Más que la búsqueda de un valioso diamante, para Archer el viaje puede ser una segunda oportunidad que pensaba que ya nunca tendría, mientras que a Solomon puede ayudarle a recuperar lo que más quiere: su hijo, a quien los rebeldes han secuestrado y obligado a llevar la vida de un niño soldado. “Diamante de sangre” está protagonizada por Leonardo DiCaprio, Djimon Hounsou y Jennifer Connelly y dirigida por Edward Zwick. Con guión de Charles Leavitt, creador de Un mundo a su medida (The Mighty), a partir de un relato de Leavitt y C. Gaby Mitchell. Está producida por Paula Weinstein, Marshall Herskovitz, Edward Zwick, Graham King y Gillian Gorfil, y los productores ejecutivos son Len Amato y Benjamin Waisbren, con Kevin De La Noy como coproductor. “Diamante de sangre” se estrenó en los EE UU antes de la Navidad de 2006 y en Europa para el Día de San Valentín (14 de febrero) de 2007. Hollywood se ha enfrentado a una de las industrias más poderosas del mundo con esta película que le ha valido a DiCaprio la nominación al Oscar, aunque no lograra tan apetecida estatuilla en la Gala de la 79º Ceremonia “Oscars 2007”, celebrada el 25 de febrero en Los Ángeles. Los joyeros contraatacan, ofreciendo a las estrellas más alhajas que nunca para lucir sobre la alfombra roja. A las estrellas les encanta lucir exclusivos diamantes en citas como los Oscar o el Festival de Cannes. Los joyeros se los ceden encantados; no hay mejor publicidad que ver a Sharon Stone o a Julia Roberts iluminando la alfombra roja con sus creaciones. La industria del diamante, acostumbrada a esa lucrativa simbiosis, vive con agitación el fin de este romance, después de que Leonardo DiCaprio haya protagonizado un filme sobre el mayor tabú de su negocio: los llamados ‘diamantes de sangre’, con los que se financian los más desgarradores conflictos del África negra. Esta historia, además de ser un interesante drama de aventuras, es un filme que ya le ha traído más que un dolor de cabeza a la industria diamantífera. El gigante de la distribución y comercialización de los diamantes De Beers ha puesto en marcha una campaña para tratar de minimizar los efectos que pueda causar la película sobre el negocio. Se teme que bajen las ventas o que los diamantes africanos queden catalogados como “indeseables”. El “World Diamond Center”, la mayor tienda de diamantes del mundo, en Amberes, invitó al actor a “conocer de cerca la realidad y transparencia” de su negocio. DiCaprio no respondió. En una maniobra desesperada, el Consejo Mundial de Diamantes (CMD), la asociación de comerciantes, presionó para que los productores incluyeran en los créditos su versión del asunto. De nuevo, sin éxito, afortunadamente para la credibilidad de la cinta. (Publicado el 26-02-07 en CHILEINFORMA, el diario electrónico de los chilenos del mundo, editado en Canadá, en la sección EDITORIAL O ARTÍCULOS DE LA SEMANA). Publicado el día 26-02-07 en el periódico digital ÁGUILAS NOTICIAS en la sección COLABORADORES. Águilas, Murcia, - España -). |
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