ZIMBABWE SE HUNDE EN EL CAOS
 

 

 

Me informan mis amigos Hannah, Galit, Ben y Ricken, miembros de la organización internacional Avaaz, en Zimbabwe, que los desesperados intentos de Robert Mugabe para quedarse en el poder están destruyendo este país. Sus violentos ataques contra los líderes de la oposición democrática deben cesar de inmediato.

Si la situación no mejora, los principales socios comerciales de Zimbabwe, es decir, Sudáfrica y la Unión Europea (UE), deberán endurecer las sanciones “inteligentes” contra Mugabe y otros dirigentes de su régimen, si no ponen alto inmediatamente a los ataques contra los líderes de la oposición.

Ya es hora de que el presidente Mugabe y sus asociados sepan que violar los Derechos Humanos puede y debe tener gravísimas consecuencias en contra de los violadores de los mismos. Por consiguiente, como dirigentes de los principales socios comerciales de Zimbabwe, los zimbabwenses exigen a Sudáfrica y a la UE que se comprometan públicamente a endurecer las sanciones “inteligentes” contra Mugabe y otros dirigentes de su régimen.

Los dirigentes de los países de la UE, el pesidente Mbeki, de Sudáfrica, y otros muchos mandatarios de otras naciones del orbe conocen perfectamente los abusos de Robert Mugabe contra sus opositores políticos.

En los últimos días, Zimbabwe se está hundiendo en el caos. Dos dirigentes de la oposición democrática fueron golpeados severamente por agentes del gobierno. El domingo, el portavoz de la oposición democrática en Zimbabwe fue golpeado y perdió un ojo cuando abordaba un avión para ir a una reunión internacional. Días antes, líder de la oposición, Morgan Tsvangirai, fue arrestado y golpeado por asistir a una protesta pacifica. Muchos otros militantes por la democracia se encuentran amenazados, y varios de ellos siguen encarcelados injustamente.

Aprovechemos esta oportunidad. La atención del mundo está, por un corto momento, focalizada en los acontecimientos en Zimbabwe. Si la UE y Sudáfrica, los principales socios comerciales de Zimbabwe, amenazan con endurecer las sanciones, Mugabe deberá frenar la violencia contra la oposición. El Arzobispo sudafricano Desmond Tute, Nobel de la Paz, ya está exigiendo acción de parte de su país y del mundo ante esta injusticia.

Paralelamente a la actividad del Arzobispo Tute, Pius Ncube, Arzobispo de la Diócesis de Bulawayo ha llamado a la población a exigir en la calle “con desobediencia civil no violenta” la dimisión del presidente, Robert Mugabe, de 83 años.

Este alto responsable de la Iglesia Católica de Zimbabwe señaló en una rueda de prensa que los zimbabwenses deben tomar las calles para protestar contra los abusos del gobierno de Mugabe, afrontando la crítica internacional sobre las medidas adoptadas con la oposición. “El gran problema con los zimbabwenses, indicó el Arzobispo Pius Ncube, es que son cobardes, yo incluido, pero por mi parte, yo estoy preparado para ponerme de pie al frente, incluso enfrente de las armas”.

“Si los zimbabwenses están preparados para resistir, yo también lo estoy... No nos van a amedrentar”, dijo Ncube, que acusó al Gobierno de mantener un “horrible y opresivo sistema” que niega a los ciudadanos derechos básicos.

“Los derechos humanos, prosiguió Pius Ncube, son concedidos por Dios. Nadie tiene el derecho de pisotearlos... Está más que justificado que la gente practique una desobediencia civil no violenta”.

“El hambre acecha nuestra tierra y el Gobierno no hace nada para corregir nuestra situación. La gente está enfadada y debería levantarse, llenar las calles y exigirle a este hombre (Mugabe) que dimita”, añadió.

Las sanciones inteligentes, como congelar los fondos de Mugabe en el extranjero, no dañarán a los ciudadanos de Zimbabwe, y podrán prevenir futuros abusos de poder de parte del régimen.

Los arrebatos antidemocráticos de Mugabe son cada vez más violentos. Por ello, la Comunidad Internacional debe actuar con suma diligencia para que la democracia impere en este Estado interior del SE de África, que ocupa la meseta de Matabele.

Zimbabwe lleva días inmerso en una agitada situación, tras la detención, el pasado día 11 de marzo de 2007, de un centenar de militantes y dirigentes de la oposición al frustrar un acto religioso con connotaciones políticas que se iba a celebrar en un estadio de Harare, capital del país.

Varios miembros de la oposición, entre ellos el líder del Movimiento para el Cambio Democrático (MDC), Morgan Tsvangirai, fueron torturados por la policía y tuvieron que ser hospitalizados tras recibir una paliza.

Asimismo, el presidente zimbabwense, Robert Mugabe, sugirió hace unos días la posibilidad de que abandonen el país los diplomáticos que, a su juicio, practiquen una injerencia en los asuntos de Zimbabwe.

Los zimbabwenses tienen depositadas todas sus esperanzas en la Comunidad Internacional en especial en los países miembros de la UE. ¿Serán defraudados una vez más por los regidores de estas naciones? Ahí queda, volando por los aires del mundo, la pregunta. En breve tiempo tendremos la respuesta.

Espero y deseo que los zimbabwenses pronto vivan dignamente, dentro del marco de la auténtica democracia y de la justicia, del respeto y de los Derechos Humanos, y con esa calidad de vida que cualquier persona del mundo anhela para sus seres amados y para sí.

(Publicado el día 26-03-07 en el periódico digital MÁLAGA DIARIO, en la sección OPINIÓN/COLUMNISTAS. Málaga, - España -).

(Publicado el día 26-03-07 en el periódico digital ÁGUILAS NOTICIAS en la sección COLABORADORES. Águilas, Murcia, - España -).