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FLAGELACIONES EN ARABIA
SAUDÍ
Una joven de 19 años, conocida sólo como “la muchacha de Al Qatif”, y al menos cinco hombres (se ignoran los nombres) corren riesgo inminente de flagelación. Los castigos corporales constituyen pena cruel, inhumana y degradante. Según informes, la mujer, que es de la ciudad de Al Qatif, en el este de Arabia Saudí, fue declarada culpable de estar a solas, en 2006, con un hombre que no era miembro de su familia inmediata (lo que constituye un delito, conocido como “Khilwa”, según la ley islámica, o “Shariah”). El hombre, cuyo nombre se desconoce, fue declarado culpable del mismo delito. Ambos fueron condenados por un tribunal de Al Qatif a recibir 90 latigazos. De acuerdo con los informes, poco después de reunirse la mujer con el hombre, una banda de siete individuos los secuestró, amenazándolos con un cuchillo. El hombre fue agredido por la banda, pero luego quedó en libertad. Al parecer, a la mujer la violaron repetidamente. Los siete miembros de la banda fueron sometidos a juicio junto con la mujer y su compañero. Al final del mismo, en noviembre de 2006, cuatro de ellos fueron condenados a entre uno y cinco años de prisión, así como a recibir de 80 a 1.000 latigazos. La condición legal de los otros tres no está clara, ya que, según los informes, no se entregaron a la policía hasta poco antes de final del juicio en noviembre de 2006. La condena de la mujer, después de haber sido violada por sus secuestradores, ha causado conmoción y enojo entre los activistas de los Derechos Humanos, así como entre la población en general de Arabia Saudí. Asimismo, ha dado lugar en el país a un inusitado debate sobre las incoherencias del sistema judicial y sobre el hecho de que no refleje la gravedad de los delitos cometidos contra la mujer. Amnistía Internacional ha destacado anteriormente tales fallos, incluido el interrogatorio y juicio de mujeres por cuestiones delicadas y privadas por equipos de interrogadores y jueces todos los cuales son hombres. La organización cree que la existencia del delito de Khilwa es incompatible con las normas internacionales de Derechos Humanos, en particular con el derecho de las personas a la intimidad, y que las condenas impuestas en tal caso deben ser declaradas nulas. La pena de flagelación es obligatoria en Arabia Saudí por diversos delitos, incluidos los de naturaleza sexual, y, a discreción de los jueces, puede imponerse también, además de otras penas o en lugar de ellas, desde decenas hasta miles de latigazos. “Una comunidad resulta mucho más brutalizada, manifiesta Oscar Wilde, por el ejemplo consuetudinario del castigo que por la ocurrencia ocasional del delito”. En 1997, la Comisión de Derechos Humanos de la ONU manifestó que los castigos corporales, como la flagelación, pueden constituir pena cruel, inhumana, degradante, e incluso tortura. Como Estado Parte en la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos y Degradantes, Arabia Saudí viola esta norma internacional al ejecutar la pena de flagelación. Como “el castigo es la venganza, dice Constancio Vigil, vestida con traje civilizado”, insto, desde estas líneas, a Abdullah Bin ‘Abdul ‘Aziz Al-Saud, Rey de Arabia Saudí, a S.A.R. Príncipe Naif bin ‘Abdul ‘Aziz Al-Saud, ministro del Interior, a S.A.R. Príncipe Saud al-Faisal bin ‘Abdul ‘Aziz Al-Saud, ministro de Asuntos Exteriores, al Dr. Abdullah bin Muhammad bin Ibrahim Al-Sheikh, ministro de Justicia, y a S.A.R. Príncipe Saud Bin Naif bin Abdulaziz Al-Saud, embajador del Reino de Arabía Saudí, en Madrid, que detengan las flagelaciones de inmediato, ya que la aplicación de castigos corporales constituye pena cruel, inhumana y degradante, y un incumplimiento de las obligaciones contraídas por Arabia Saudí como Estado Parte en la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, y en virtud del artículo 5 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que dispone: “Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes”; que declaren nula la condena impuesta a la mujer y a su compañero por el delito de “Khilwa”, pues es contraria a las normas internacionales de Derechos Humanos, en particular al derecho a la intimidad… Asimismo, les expreso mi especial y profunda preocupación por el hecho de que se haya impuesto a la mujer una condena de flagelación tras haber sido violada por una banda y por el agravamiento de su sufrimiento físico y psicológico como consecuencia del juicio y la condena de 90 latigazos. Del mismo modo, les pido que se conmuten por una pena humana las condenas de flagelación impuestas a los hombres declarados culpables de la violación. Es terrorífico, devastador, saber que aún en los albores del siglo XXI se castiga, en Arabia Saudí y en otros muchos países de varios continentes, a los seres humanos con la flagelación, la lapidación… y otros castigos sumamente inhumanos, irracionales. Los dirigentes de Arabia Saudí deben saber que “no existe la inteligencia sin justicia, refiere René Lalou, ni hay justicia sin inteligencia”, y en el caso de la flagelación no hay inteligencia ni justicia, sólo inhumanidad y salvajismo, maldad y venganza… (Publicado el día 24-03-07 en CHILEINFORMA, el diario electrónico de los chilenos del mundo, editado en Canadá, en la sección NOTICIAS INTERNACIONALES). |
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