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NIÑOS Y NIÑAS ROMANÍES
EXCLUIDOS DE LAS ESCUELAS EN CIERTOS ESTADOS BALCÁNICOS
Los gitanos (romaníes) siguen siendo un grupo desconocido o, más bien, mal conocido para la mayoría de los ciudadanos, a pesar de llevar casi 600 años en España y de la importancia histórica que su presencia ha tenido en campos tan variados como la literatura, la música y en general todas las artes, la lengua, el comercio… Los ciudadanos españoles tenemos hoy el reto apremiante de vivir la interculturalidad. Pero también, aunque a veces consciente o inconscientemente lo ignoremos, somos fruto de un pasado en el que distintos pueblos y culturas, cada uno con sus formas y coloridos, han ido formando este mosaico rico, variado y armónico que representa hoy nuestro Estado. En este mosaico también hay teselas, mezclas y coloridos gitanos aunque a veces no se aprecien, o se desconozca su procedencia, porque se han asimilado definitivamente al patrimonio común. Los gitanos llevaban en Europa más de 500 años, pero fue a finales del siglo XVIII cuando se logró saber que provenían del noroeste de la India, al descubrirse la relación entre su lengua, la romaní, y las lenguas indoeuropeas de esa región. La pobreza extrema, la discriminación en las escuelas y la ausencia de un programa educativo inclusivo y multicultural impiden a los niños y niñas romaníes de Bosnia y Herzegovina, Croacia y Eslovenia disfrutar de su derecho a la educación. Es demasiado frecuente que los menores romaníes no acudan a la escuela, o lo hagan sólo de forma intermitente. Con los elevados índices de abandono escolar, muchos no concluyen ni siquiera la educación primaria. “Estos niños no vienen a la escuela, refiere un docente de Tuzla, Bosnia y Herzegovina, porque no tienen ropa ni un bocadillo que traerse.” La pobreza extrema niega a muchos niños y niñas romaníes todas las ventajas de la educación. La provisión de comidas, libros de texto y transporte gratuitos es muy rara. Con frecuencia, los menores no pueden superar el obstáculo de las distancias excesivas entre los asentamientos romaníes y las escuelas, o la falta de ropa de abrigo durante el invierno. A los menores romaníes a menudo les resulta difícil estudiar o hacer sus deberes en sus casas, donde pasan frío y viven hacinados. Y a aquellos que sí van a la escuela, su ropa de mala calidad los puede convertir en blanco de acoso y hostigamiento. “Cuando hay algún problema en la escuela, expresa un escolar romaní de Croacia, siempre es culpa de los romaníes.” A estos menores a veces se los segrega en grupos o clases “sólo para romaníes”, donde se les ofrece una versión simplificada del currículo ordinario. Las actitudes y los prejuicios racistas están muy extendidos, en algunos casos incluso entre el personal docente y educativo que trabaja con estos menores. “El maestro, manifiesta un escolar romaní de Croacia, me riñe cuando hablo mi lengua […] Los maestros ni siquiera quieren escuchar nuestras canciones.” Muchas de las dificultades a las que se enfrentan los niños y niñas romaníes en las escuelas primarias se deben a la barrera lingüística: estos menores normalmente no hablan la lengua de la población mayoritaria. Las lenguas, la cultura y la historia romaníes están prácticamente ausentes de las escuelas, y no se han tomado medidas sistemáticas o generales para ayudar a superar los obstáculos lingüísticos. Amnistía Internacional pide a los gobiernos de Bosnia y Herzegovina, Croacia y Eslovenia que hagan frente a la discriminación en las escuelas, garanticen que no se separa a los menores simplemente por ser romaníes, e impartan formación entre el personal docente para eliminar los prejuicios; que proporcionen ayuda –incluidos libros de texto, comidas, transporte y becas de escolarización– a los menores romaníes de familias más pobres; que tomen medidas para incluir en los programas educativos en zonas con una población romaní importante la enseñanza en lengua romaní y sobre la cultura, la historia y las tradiciones romaníes; que tomen medidas para proporcionar educación preescolar, y empleen a personal docente auxiliar de forma sistemática y general, para ayudar a los menores romaníes a superar las barreras lingüísticas. |
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