DE CORAZÓN A CORAZÓN

 

Ahora que tienes sin guitarras la garganta
de tus latidos y la voz sumergida en la noche
que sólo conoce los cuchillos, como signos
del poderío visceral, de las mordazas y del estiércol,
tienes que destruir la patria de los caimanes
y cuervos con plumaje de violetas, para fabricar nuevas
vibraciones que enseñen a vivir
a los hijos de la nieve desamparada.
Tú puedes ponerle luz a las tinieblas.
Tú puedes alejar de los corazones la amargura.
Tú puedes hacer que sonrían los ojos del mundo.
Me gusta oír los sones precisos de tus campanas,
mientras tu condición de sol abraza, sobre los caminos
de la comunicación siempre en ascenso,
la actividad de una ternura que se extiende por los aires
repletos de aves victoriosas.
Algo late en tu mirada como la miel
de esta primavera recién nacida.
Abiertas están las corolas de las palabras sin corazas.
Háblanos con el corazón para que cantemos
a la vida y a los hombres con esa claridad
magnética que sólo los vientos rebeldes poseen.
Háblanos de corazón a corazón.
Tú puedes, con la autoridad de tus violines
comprensivos, encerrar los peñascos de semillas
negras en ataúdes y resucitar en las almas los dones
floreados de la paz y del silencio.
Tú puedes, de corazón a corazón,
dar vida a las flores que ansían un beso de esperanza.
Tú puedes. No seques, pues, los sueños de tu sangre.

(Del libro EL JARDÍN HABITADO. Editorial
“Corona del Sur”. Málaga - España -, 2002)

 

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