EL ÁNGEL DE GRANADA

 



Cuando tu risa alegra mi otoñada,
percibo cómo Dios entra en mi vida
para que siempre, en ella, esté encendida
tu luz, ¡ángel bendito de Granada!

¡Oh venus! Sol de rosas. Bienamada
reina del alma que en lo bello anida.
Tu ternura es delicia apetecida
que da aliento a la voz atribulada.

Laten palabras. A galope duro
el hombre extingue soles de alegría.
No me conformo, no. Me desespero.

Pero, aun clavado en medio de este oscuro
túnel, sé que me queda todavía
tu risa, ¡oh ángel!, ¡oh jazmín ligero!

(Del libro inédito “Segundo Canto a Granada”)

 

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