TANIA

 

 

Por todos los cielos que cruzo,
en cada ola que toco,
en cada flor que admiro…
te adivino buscando el camino que te acerque
a esta noche sonámbula, sin estrellas,
a esta noche opaca, febril,
donde las almendras callan y las catedrales
se resquebrajan sobre la roca dormida.

Aún la luz no te ha sacado
de tu cárcel de mármol. Esa luz,
creadora de constelaciones,
capaz de dilatar los mares,
de detener las olas…,
y de levantar
con su aliento de esperanza,
más allá del infinito, siete castillos de siglos
sin perder el equilibrio ni sus claridades.

Tu corazón de rosa y mar,
latiendo como un ramillete de promesas,
será como una profecía cumplida,
como un campo con piel de amapolas
que iluminará con su poderío
vertical los versos oceánicos
que braman por mis venas.

Por la escalinata de los tiempos
voy descendiendo con mis soledades
y mis rebeldías y mis inquietudes
hacia el vientre humoso del invierno todo
helor, como una ola errante
sobre la mar airada del destino,
mientras espero esa hoja
nueva - milagro de la primavera -,
hecha de luz y vida,
que encienda con su aroma de luna
clara el calendario de mis horas.

Tu espera, Tania, es mi espera.

 

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