NO OS VAYÁIS, AMIGOS
No os vayáis, amigos.
Prosigamos esta cura apasionante
que revoluciona,
desde la más remota farmacología
hasta la más novísima, los pulsos
de luces y oscuridades
tenebrosas con este vodka cristalino
que llena el corazón de estrellas
dulces y de olas bailarinas
por la magia de sus balalaikas.
No os vayáis.
No me resigno a seguir solo,
vaciando copas sin historia,
mientras cargo la pipa de hebras
erizadas y comienzo un monólogo
de relojería ante este espejo
de timbre bien templado.
Entonemos, amigos, aquella canción
con poderío imperial, cósmico,
aquella canción
que allá en Kalinin
nos enseñó el cerillero
una tarde inhabitable, sin rumbo ni brújula.
No os vayáis. |