|
UNA PRIMAVERA TIERNA
¿Cómo nació el amor? Fue ya en otoño.
Maduro el mundo,
no te aguardaba ya.
VICENTE ALEIXANDRE
No, no te aguardaba, amor.
En mi corazón y en mi universo todo
tenías, desde tiempos lejanos,
prohibida la entrada,
prohibido darte aposento.
Caminaba por la órbita
de un otoño, vestido de otoño, y tragando
por las bocas de mi alma otoños y otoños.
Yo fui un viento sin descanso. Un viento
que ya ni si quiera contigo soñaba.
Un viento hecho de olas indiferentes, ajenas
a tu reino distante y a su potencial de luz.
En cada una de mis muertes
ya no te llamaba…, ¿para qué?
En cada una de mis victorias
tampoco pedía tu presencia radiante…,
¿para qué?. No, no te aguardaba,
amor. Mis luces y mis flores,
mis sombras y mis cruces,
yo las abrazaba y las enaltecía
o las arrastraba con ansiedad y dolor,
mientras me acompañaban.
No, no te aguardaba, amor…Pero de pronto,
una primavera tierna,
como una sonrisa de niño,
como un sueño de cielo azul,
filtró sus rayos de besos y caricias,
sin sombras ni grietas, a través de la armadura
impenetrable de mi otoño de siempre.
Y soñé contigo, amor.
Y sentí tu presencia preciosa
en mis mundos,
en mi sangre,
en mi alma…
Y deseé tu sonrisa
dulce, tu cuerpo de diosa,
tu voz cálida, resplandeciente…
Y te llamé. Y te llamé a cada paso…
Pero no quiero hablar… No quiero escribir…
Sólo anhelo, amor, amarte.
Volverte a amar con una energía,
con una sangre, con una pasión nuevas,
para que nunca jamás dejes de iluminar
mi existencia con tu oleaje siempre bondadoso,
siempre amante de mis soles.
|