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CONVOCATORIA
“Ser joven es ser creador de caminos,
amante fiel de las alas, sembrador
de soles y anhelos.”
CARLOS BENÍTEZ VILLODRES
Por los aires laboriosos,
entre besos y borrascas,
convoco a la juventud
con mi fecunda palabra.
Repudiad los viejos templos
donde moran alimañas,
templos de sangre sombría
que sólo cadenas labran.
Derribad todos los dioses
que sobre el mundo se alzan
poseídos por el rayo
destructor de sueños y alas.
Cegad los caminos anchos
sin cielos en la mirada,
que van a ninguna parte
por estar ebrios de lanzas.
Desterrad los viles yugos,
los eriales y las dagas.
Alejaos de las olas
que no miran a la cara.
Apartaos del mezquino
sol que se eleva y se apaga,
de las bocas sin sonrisas,
de las palabras ahogadas.
Vivid todos como el viento,
como un verso, como el agua.
Vivid con la transparencia
que lleváis en vuestras almas.
Vivid esparciendo cantos
de victorias y esperanzas
en el corazón del hombre,
en el corazón de España.
Vuestro es este viejo mundo,
este mundo de oro y grama
que en el universo gira
como una voz enjaulada.
Vuestro es este mundo ansioso
de primaveras en calma,
donde las flores den vida
sin precipicios ni lágrimas.
No os conforméis con mirar
el trigo que se desgrana,
ni el sol con cuerpo de encina
que sale cada mañana.
Caminad con valentía
por llanuras y montañas,
creando gozos y anhelos
con vuestras propias fontanas.
Sois la alegría celeste,
la voz de abrazos poblada.
Sois la pulpa de la vida,
la raíz de mi esperanza.
Mirad con ojos gloriosos
al mundo de cara pálida,
miradlo siempre sonriendo
como mira el alma hidalga.
No dejéis nunca que os talen
podencos de mala casta
los encantos que florecen
en vuestra sangre entusiasta.
Siempre acecha el enemigo
entre juncos de arrogancia:
quiere secar vuestros mares
y acallar vuestras guitarras.
Volad generosamente
hacia las cumbres más altas,
donde el mundo es todo amor
y el hombre..., aleluya hermana.
Volad más allá del sol
con un beso en la mirada,
el corazón siempre abierto
y la alegría en la cara.
En vuestra sangre tenéis
la vida mejor fraguada
que palpita bajo el cielo
como las siete sonatas.
Vuestro duende me armoniza,
me enriquece, me agiganta,
sobre la tierra sedienta
de palabras sin distancias.
Salid como un sol valiente
a los caminos de España.
Salid siendo luz de vida
en cada nueva alborada.
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