LA SAVIA DE MI INFANCIA

 



Guerra sin guerra. Paz sin paz. Fragancia
de anhelos. Ansiedad. Vida maldita.
Con ese amor que nunca se marchita
fecundaron la savia de mi infancia.

Sumido el pueblo llano en la ignorancia
se sometió, por miedo, al troglodita.
Miseria hasta en el cielo. Dinamita
en la sangre rebelde y con sustancia.

Años de alegres juegos inocentes,
de escuela a la mentira encadenada,
de sueños, de lecturas virginales...

Dentro del nido..., luz, cantos de fuentes...,
fuera..., hondura de abismos, madrugada
infinita de nieblas y chacales.

 

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