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ANDALUCÍA, REPIQUE DE PRIMAVERAS
Andalucía, edén de mis mayores,
corazón mío, canto de poetas con sangre
de azahares y olas.
Eres emperatriz de la belleza
que fecundas los pasos del viajero
perpetuamente libres
con el duende impoluto de tus hijos,
con versos de tus mares de caricias y uvas,
con el embrujo de tus tierras siempre
pródigas, hermanadas con aquellas
que llenan sus graneros, como tú,
de complacencia y diálogos y puentes.
A ti llegué empapado
de ese amor infinito capaz de crear soles
y de mutar la insolidaridad
en ríos caudalosos de ternura,
de generosidad abierta a golondrinas
que creen en los sones
de guitarras con cuerdas y sin ellas.
Llegué con mis trigales
diminutos, desnudos, a un nido que engendraba
constantemente amor, a un nido todo vida
reluciente, impregnada de sueños y deseos,
de esperanzas y pulsos transparentes,
sinfonía celeste de sonrisas
que nunca se adentró en las inmensidades
de la noche inmutablemente oscura.
Desde aquel tiempo eres, mi bella Andalucía,
la razón de mi vida y de sus frutos.
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