CANTIGAS DE CAMINANTE

 

XIII

Salí de la muchedumbre
con un esfuerzo sin nombre;
dentro de mí estaba el hombre
que sembró mi pesadumbre.
Absorto en tu propia lumbre
de vida que nunca miente,
me abracé gozosamente,
con hermosos balanceos,
al cuerpo de tus deseos
atraído por mi fuente.

XIV

Soy tu sol. Tú la ventura
que deleita a mis viñedos,
taladores de los miedos
surgidos de la censura.
Por ello, mi voz madura
con valor se manifiesta,
loando cualquier protesta
del pueblo desamparado
contra quien enloda el prado
con cada inútil respuesta.

XV

Me encuentro en el nuevo día,
nacido de la esperanza,
las mieles de tu confianza,
sol para la vida mía.
¡Venus! ¡Venus!, repetía
al sentir los resplandores
de tus encantos cantores
en las venas de mi mundo
que conoce lo profundo
de la risa sin temores.

 

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