UN ANSIA SOLA

 


Se arrastran sobre el mundo sombras interminables,
hambrientas de belleza e ideas bien curtidas
por las albas anónimas de un tiempo sin espejos
de hierbas anegadas, sin voces de destinos
que ansían poseer clepsidras rebeldes.
Grita el polvo que cubre los fracasos,
que sueña con el sol de las victorias…
Al fin y al cabo, polvo y sólo polvo.

Quizás allá en el norte presientan las anémonas
las voces de vitales transfusiones
de certeza unidas a lo no desvelado
y a todo lo imposible. Mi tránsito por sendas
febriles y sonoras ilumina el ambiente,
que acogerá mi alma para depositarla,
en tus ojos de inédita alegría,
y mis vides sin fuerzas…, en tu risa desnuda,
risa de piel rosácea capaz de liberarme
de las luchas que hunden en los abismos tétricos
a los repiques cósmicos
de mis siete campanas.

Refugiado en tus sueños aguardaré ese rayo
de sol que me traerá la pulpa de tu cielo
amado por los rizos del aire ontológico.


He venido a buscar la magia de las aguas
de tus mares a orillas del tiempo que recuerda
cómo dos hojas verdes
se transformaron en un ansia sola,
asida al alfabeto de aquella melodía
que enlazó con ternura nuestros cálices.
Lanzo una red de multiplicaciones,
conscientes del aroma de las olas,
por dentro de mí mismo,
mas quedan suspendidas en un adiós pretérito,
en un adiós con sangre de leguajes extraños.

 

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