VOCES QUE CONFORTAN
La confusión socava las raíces
del hombre que medita, vestido de silencio,
sobre cómo la lluvia de lo estéril
pudre los sueños de los cisnes jóvenes.
El frío de la mente libera turbulencias
que deshacen el polen de las vidas tronchadas
por las piedras que niegan el poder de volar
a las brisas fraternas, a las alegres aves.
Hay pueblos que repugnan a los dioses
coaligados, al margen de los hombres
caídos por tragar sólo pobreza,
en esa raza erguida sobre el llanto
sensible a los deseos del viajero
todo pulpa de voces que confortan.
En Diduma se habla de no volver los ojos
hacia cualquier idea de los hijos bastardos
de Apolo custodiado por gigantes de rígidas
sinrazones que intentan herir traidoramente
a las olas con sangre de justicia y de paz.
Que vuestro poderío no destruya
nunca jamás los puentes y los ríos.
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