NUESTRA CONJUNCIÓN INMARCESIBLE

 


Abierto está mi corazón en medio
de tu voz modelada por las huellas
rebeldes de los ríos que galopan
al encuentro del cóndor de los soles,
impregnando a su paso nuestras arpas
con las fragancias de sus ritmos celtas.
En nosotros la luz nutre los sueños
y deseos que encumbran las sonatas
del espíritu. Fuente de pasiones
pulsantes, melodiosas, bendecida
por la fe ilusionada de las alas.
A tu cosmos me entrego totalmente,
y de él renazco a cada instante, fiel
a la frondosidad de la alegría
que en ti tiene su mundo y fundamento.
No hay signos de espejismos en los cantos
de nuestros frutecidos interiores.
Una tierra vibrante, carmesí,
se hace toda camino musicado
para que transitemos al unísono
sobre su cuerpo ciertamente hermoso.
Embelesado el Fénix nos observa
desde la cumbre aurífera del orbe.
Hasta las piedras hablan y refulgen.
Es el momento de escribir la página
de nuestra conjunción inmarcesible,
esencia de elixires para amantes.

 

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